Capítulo 29

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Mi corazón late a cien por hora mientras espero detrás de la enorme reja de la casa de Draven y Lazarus. Estoy a punto de inclinarme para tocar el timbre, cuando las puertas se abren antes de que pueda moverme.

Supongo que se dieron cuenta de que era yo, porque manejo por el sendero hasta llegar a su casa, la cual no pensé que volvería a ver. Es tan hermosa. Esos colores, el aura que emana... lo que daría por vivir aquí con ellos.

Salgo del auto y ni siquiera me molesto en bloquearlo. Camino hacia la puerta enorme y, antes de que pueda golpear, se abre. No sé quién es la persona que me recibe, pero arrojo mis brazos y lo abrazo con fuerza.

En el instante en que rodeo su cintura con mis brazos, siento que otros brazos me envuelven también.

Es de noche, hace frío y estoy muy asustada; ellos son los únicos que representan mi zona de confort.

Dios, cómo se nota que tengo Daddy Issues.

—¿Cuervo, qué pasa? —es la voz de Laz, que suena asustada.

—Laz, estoy muy asustada —le digo, con mi cabeza enterrada en su pectoral. Él es enorme; no le llego ni a la clavícula.

Él me suelta un instante para agacharse y alzarme, y enseguida mis piernas rodean su cintura. En esta nueva posición, puedo mirarlo fijamente sin necesidad de levantar la cabeza. Con mis brazos, lo envuelvo alrededor de sus hombros y lo acerco todo lo que puedo hacia mí. Me siento como un koala aferrado a una rama.

En sus brazos, la sensación de protección me envuelve por completo. No puedo evitar que lágrimas caigan de mis ojos; es una mezcla de emoción y alivio.

Con su mano libre, él comienza a acariciarme suavemente, un gesto tierno que me reconforta aún más. A través de ese contacto, puedo sentir su corazón acelerado, reflejando la intensidad del momento.

La calidez de su abrazo y esos latidos rápidos me hacen sentir viva, y en medio de mi vulnerabilidad, encuentro lo que necesitaba, a ellos.

— Laz, Raven esta en peligro, toda su habitación esta en caos. – Dice Draven, mientras camina con un ipad. — Laz, donde mierda...

Dejo de apoyar mi cabeza sobre el hombro de Lazarus, para mirar a Draven. El me mira y yo lo miro.

Esperen un minuto.

¿Cómo pueden saber que mi habitación está hecha un caos si nunca han entrado? ¿Y por qué Draven tiene un iPad?

Estos enfermos hijos de puta.

—Lazarus, bájame —le ordeno.

Desenredo mis piernas de su cintura, y él me baja delicadamente.

Camino hacia donde está Draven, que me mira con una expresión que dice: "Mierda".

Escucho cómo la puerta de la entrada se cierra.

—Draven, ¿me prestas tu iPad? —le pido.

—Pajarito, estás hermosa hoy. ¿Hacemos una pijamada? —dice nervioso.

Sabe muy bien que me he dado cuenta.

—Draven —le ordeno, y él me tiende su iPad.

Miro la pantalla y veo mi habitación de la residencia; también veo mi baño.

¿Por qué me excita en lugar de enojarme? ¿Dónde está mi dignidad?

—Te das cuenta, Draven, de que lo que hiciste es un delito —le digo enojada.

—Lo hicimos para protegerte, y lo hicimos muy bien, porque mira lo que sucedió en tu habitación, cariño. Te podrían haber lastimado —su voz suena tan preocupada que el enojo empieza a desvanecerse.

—Son dos idiotas y unos pervertidos. Sé que disfrutaron de verme desnuda. —Aunque también vive Nyx conmigo. Una torrente de furia me recorre, y ahora sí estoy enojada—. ¿También disfrutaron de ver a Nyx? ¿Les hacen esto a todas sus estudiantes?

Sueno como una leona muerta de celos. Dejo el iPad en una mesada al lado mío y camino hasta estar frente a Draven.

—¿Haces esto con otras mujeres? —le digo, furiosa y celosa.

Lo empujo justo en el pecho una vez, y cuando voy a hacerlo por segunda vez, él agarra mis manos con una de las suyas.

—¡Suéltame! —le grito mientras las lágrimas corren por mis ojos.

Soy muy sensible. No me gusta pensar que también estén con otras mujeres. Estoy asustada, celosa, cansada y también excitada.

—Pajarito, mírame —me dice Draven, con tono calmado.

Hago lo que me dice y veo sus ojos oscuros penetrando en los míos.

—Primero que nada, amo tus celos; te ves hermosa así. Y segundo, en ningún momento vimos a Nyx desnuda. La cámara siempre te apuntó a ti —me dice para tranquilizarme, lo cual me alivia saber que no la vieron desnuda.

Debería enojarme por el hecho de que colocaron cámaras en mi habitación, no por el hecho de que no vieron a Nyx desnuda.

Que alguien me lleve a un manicomio.

—¿Y a otras mujeres? —le pregunto, enojada y a punto de llorar. Soy un signo de agua, soy muy sensible.

—Nunca me interesó una estudiante, cariño —me dice Draven. Pienso en Laz; quizás a él sí le interesó alguna. Como si Draven pudiera leer mi mente, añade: —Laz tampoco, Pajarito.

—¿Pueden abrazarme, por favor? Los dos. —Me giro para ver dónde está Laz, y lo encuentro todavía en la entrada, observando todo el espectáculo. Me guiña un ojo y yo le sonrío tímidamente.

Draven y Lazarus intercambiaron miradas de preocupación antes de acercarse a mí. Su presencia, imponente y sólida, llenó el espacio a mi alrededor. Lazarus se inclinó ligeramente, acercándose con una expresión suave. Su altura es evidente. Cuando sus brazos, fuertes y envolventes, se extendieron hacia mí, me sentí completamente cubierta en su abrazo. Draven, no muy atrás, también se acercó con paso firme y decidido. Su mirada llena de determinación me ofrecía seguridad. Al rodearme con su brazo, quedé atrapada entre ellos, sintiendo la calidez de sus cuerpos .

—Estoy muy asustada —les digo mientras las lágrimas corren por mis ojos.

—Vamos a la sala, Cuervo —dice, interrumpiendo nuestro dulce abrazo—. Tenemos que hablar.


RAVEN: Vivo por estos momentos tan tiernos. Chicas, si les gustó, denle like, compartan y comenten. Las amo. Gracias por el apoyo constante.

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