Hoy es viernes y estoy muy feliz. Comencé a trabajar en la cafetería el miércoles, y desde el primer momento en que Blue me vio en acción, decidió contratarme de manera permanente ese mismo día. Le gustó mucho mi forma de trabajar; cuando le mencioné que tenía experiencia, eso facilitó mucho las cosas.
Afortunadamente, mis días libres son los viernes, y tengo también sábado y domingo libres, lo que me permite disfrutar de un largo fin de semana. Sin embargo, hay algo que me está molestando: no he sabido nada de Laz ni de Draven en estos días, y los extraño mucho.
Deseo pasar tiempo con ellos constantemente; no sé si es normal lo que siento. Nunca antes había experimentado algo así. Quiero verlos, pero al mismo tiempo no quiero rogarles por su atención. Quizás, después de todo, se les ha pasado un poco la emoción que sentían conmigo y por eso no me hablan.
La sola idea de no poder verlos o sentirlos más me rompe el corazón. Lo que siento por ellos es intensamente profundo y me sorprende cada día más. La conexión que hemos creado es única, y la echo de menos en cada momento que pasa.
Estoy caminando por el pasillo de mi residencia cuando algo me alarma: la puerta está abierta. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, y mi instinto me grita que algo no está bien.
—Nyx—llamo, tratando de mantener la calma, aunque mi voz tiembla ligeramente.
Cierro los ojos por un momento, tomando aire, antes de abrir la puerta de golpe. El sonido resuena como un trueno en el silencio inquietante.
Al entrar, mi corazón se detiene. La habitación está hecha un caos absoluto. La cama deshecha, la ropa esparcida por el suelo como si alguien hubiera estado buscando algo desesperadamente. Mis cosas están por todas partes, como si intrusos hubieran revoloteado por el lugar, despojando cada rincón de su orden.
Mis ojos recorren cada centímetro de la habitación hasta que se detienen en la cama. Allí, en medio del desorden, hay una nota. Mi pulso se acelera mientras me acerco lentamente, mis pies pesando como plomo.
La toma de decisiones se convierte en una lucha interna, pero la curiosidad y el miedo me empujan a acercarme. La noto en mi mano, casi temiendo lo que podría decir.
Con manos temblorosas, la agarro y leo las palabras: "Sé la verdad". Un grito silencioso se ahoga en mi garganta, y en una reacción instintiva, arrugo la nota con fuerza, como si al hacerlo pudiera deshacerme de ella.
El pánico me envuelve completamente. Con el corazón latiendo a mil por hora, me doy la vuelta y corro hacia la puerta de la habitación, sintiendo que el aire se vuelve denso en mis pulmones. Salgo disparada y me precipito por las escaleras, casi sin tocar los escalones. Cada paso resuena en mi conciencia como un recordatorio de la urgencia con la que necesito escapar.
Al llegar a la puerta de la residencia, la abro de golpe. El frío del aire me golpea, pero no se compara con el alivio que siento al salir.
La nota arrugada sigue en mi mano. Busco rápidamente el tacho de basura más cercano y, casi sin pensarlo, la tiro. Observar cómo se desploma en el interior me da una leve sensación de alivio, como si de alguna manera estuviera deshaciéndome del miedo que esa nota representa.
Con el corazón aún palpitando en mi pecho, no me detengo. Corro hacia donde tengo mi Honda estacionado .
Pongo el motor en marcha y salgo disparada, dirigiéndome al único lugar donde me siento segura y protegida. Mientras conduzco, repaso los eventos en mi mente, tratando de encontrar un sentido a lo que ha pasado y a la sensación de miedo que me acompaña.
LAZARUS: Draven, si llego a escuchar otro chiste tuyo, tu boca va a conocer mi puño.
DRAVEN: Ya quisieras tener mi buen sentido del humor. Si les gustó el capítulo, denle like, comenten y compartan. No asesinen a nuestra creadora por este final de capítulo. ¡Gracias!
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LAZARUS
Storie d'amoreYo huyo de mi pasado. Huyo lo más rápido que puedo. La Ravenna que era antes murió ese día. Por suerte, fui aceptada en una universidad extremadamente exclusiva; no cualquiera puede entrar allí. Lo que nunca esperé fue que el dueño de la universidad...
