Yo huyo de mi pasado. Huyo lo más rápido que puedo. La Ravenna que era antes murió ese día. Por suerte, fui aceptada en una universidad extremadamente exclusiva; no cualquiera puede entrar allí.
Lo que nunca esperé fue que el dueño de la universidad...
—¿Saben que Nick es una persona inventada, ¿verdad? —les pregunto, aguantando la risa.
Es muy cómico ver cómo se ponen celosos hasta de alguien que no existe.
—Sí, pajarito, pero eso no significa que nos guste —dice Draven.
—Ahora que me acuerdo, ¿cómo es eso de que contrataron a alguien para que buscara mis cosas? ¿Cómo sabían que iba a decir que me quería quedar? —les digo, alzando una ceja.
—Cuervo, porque aunque dijeras que no, te ibas a quedar igual —me responde el imbécil de Lazarus.
—Están tan seguros de sí mismos. ¿Saben que eso sería un secuestro, no? —le digo.
—Cariño, tú y yo sabemos que disfrutarías ser secuestrada por nosotros. Quizás es un sueño húmedo. ¿Quieres que juguemos a los secuestradores? —dice Laz con una sonrisa traviesa.
—Lazarus, realmente eres un idiota —me río.
—¿Chicos, vamos a la cama? Estoy realmente cansado —nos sugiere Draven.
—Yo primero quiero ir a ducharme, si no les molesta. Por cierto, ¿podrían prestarme una camiseta para dormir? —les pregunto amablemente.
—Cuervo, ¿te acuerdas de nuestra regla?
—Pero si voy a dormir sola, ¿por qué tendría que dormir desnuda? —pregunto, en tono juguetón.
—Cuervo, vas a dormir con nosotros.
—Pero chicos, me gustaría tener mi espacio también. —En mi mente estoy gritando de alegría, pero no puedo ser tan obvia.
—¿No lo conozco, tú, Draven? —pregunta el sarcástico de Laz.
—Tampoco —responde Draven, riendo.
—Está bien, son unos controladores, ustedes dos. ¿Podrían decirme dónde está el baño?
—Claro, pajarito. —Me levanto del cuerpo de Laz, y Draven se pone de pie, supongo que para mostrarme dónde está.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Este baño es, sin duda, el más hermoso que he visto en mi vida. El ambiente es increíblemente acogedor y tiene un estilo gótico que me encanta. Las paredes tienen un color oscuro, casi como un burdeos profundo, con patrones sutiles que le dan un toque especial.
En el centro, hay una bañera enorme con patas ornamentadas que se ve como sacada de una película de época. Es blanca y brillante, y las patas doradas le dan un aspecto realmente lujoso. Me imagino relajándome en esa bañera, rodeada de velas que iluminan suavemente el espacio.
La ducha, que me sorprende aún más, está hecha de cristal. Tiene un diseño elegante que me hace sentir como si estuviera en un spa. Las puertas de vidrio permiten ver un poco, pero hacen que el ambiente sea lo suficientemente privado. Hay un cabezal de ducha grande que promete una experiencia de ducha deliciosa.