—¡Cuervo!
Una voz me despierta, sacudiéndome ligeramente. Abro los ojos y me encuentro en la cama que comparto con los chicos. Draven tiene su brazo tatuado alrededor de mi cintura y estoy acurrucada contra Laz.
Me siento desorientada; hace solo unos minutos estábamos viendo una película y me quedé dormida. Debe ser Laz quien me trajo hasta aquí.
—¿Qué ha pasado? —pregunto, con la voz aún quebrada por el sueño.
—Te estabas sacudiendo y no parabas de gritar el nombre Annabell —responde Laz.
Un escalofrío recorre mi cuerpo al recordar el sueño. Soñé con mi hermana gemela, fue tan real que sentí su presencia a mi lado.
—Laz... —murmuro mientras me acerco a su cuello, y las lágrimas comienzan a brotar.
—Cuervo, has tenido muchas pesadillas últimamente. Sabes que puedes confiar en nosotros, ¿verdad? —dice suavemente.
—Lo sé, pero hay partes de mi pasado que quiero olvidar, y sin embargo, siempre vuelven a mí.
—¿Pajarito? —interviene Draven, apoyando su cabeza suavemente contra mi cabello. Siento su cálida respiración.
—Ha tenido otra pesadilla. No dejaba de patearme y gritar el nombre Annabel —comenta Lazarus.
Aunque no pueden ver mi cara, estoy ruborizada de vergüenza.
—¿Qué hora es? —intento desviar la conversación.
—Pajarito, no cambies de tema. Queremos saber qué está pasando. Estas pesadillas no dejan de despertarte —dice Draven con dulzura.
—Es más que una pesadilla, es doloroso. Es un pasado del cual he estado huyendo —confieso por primera vez.
Con cuidado, me separo de Lazarus y retiro suavemente su brazo de mi cintura. Me siento en la cama y, al hacerlo, la sábana cae, dejando mis senos al descubierto. Ya no me importa cubrirme. Abrazo mis piernas y trato de encontrar consuelo.
— No estoy lista para hablar sobre mis pesadillas —les digo, temiendo que se enojen conmigo.
— ¿No confías en nosotros, pajarito? —me pregunta Draven.
La habitación está tan oscura que no puedo verlos, pero siento sus cuerpos cálidos contra mi piel.
— No es eso, Drave. Simplemente no quiero abrir viejas heridas.
— Cuervo, tu pasado no va a cambiar lo que sentimos por ti —me dice Laz, mientras acaricia mi cabello.
— No entiendo —les digo.
— ¿Qué no entiendes? —me pregunta Drave.
— No entiendo qué ven en mí. Están arriesgando su trabajo, su reputación, para estar conmigo, una don nadie. Soy rara, era virgen hasta hace poco, no soy graciosa, no me considero buena teniendo conversaciones.
— Cuervo, eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Al instante que te vi, supe lo especial que eras. No me importan mi reputación ni mi trabajo; me importas más tú. Tú vales más que nuestra casa, nuestros coches; eres la pieza que nos faltaba.
— ¿Pieza? —le pregunto, confundida.
— Lazarus y yo siempre fuimos dos personas solitarias. Desde que nos conocimos, no nos separamos; somos hermanos, mejores amigos, pero siempre había algo que nos faltaba. Cuando te vi, lo supe —me dice Draven.
— Supimos que tú eras la pieza que nos faltaba para formar una familia —me dice Laz.
Separando mis brazos de mis piernas, me vuelvo a acostar boca arriba. Me quedo mirando el techo, que es realmente hermoso.
Ambos hombres me abrazan. Laz acerca su cuerpo desnudo, y con su brazo musculoso abraza mi cintura baja, mientras que una de sus piernas se entrelaza con la mía. Puedo sentir su miembro contra mi muslo. Draven hace lo mismo, solo que su brazo está más arriba. Ambos me sostienen de forma posesiva, y me encanta. Nunca me había sentido así.
— Duerme, Cuervo. Nosotros te protegeremos de tus pesadillas.
— Los amo, chicos.
Al instante me duermo, sin procesar las grandes palabras que acabo de decir.
DRAVEN: Por fin nuestra creadora se dignó a seguir escribiéndonos.
YO: No me provoques, Draven, porque puedo matarte en un capítulo.
DRAVEN: Lo siento, creadora. Si les gustó el capítulo, denle like y compartan. ¿Nos extrañaron? Porque nosotros sí.
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LAZARUS
RomanceYo huyo de mi pasado. Huyo lo más rápido que puedo. La Ravenna que era antes murió ese día. Por suerte, fui aceptada en una universidad extremadamente exclusiva; no cualquiera puede entrar allí. Lo que nunca esperé fue que el dueño de la universidad...
