Capítulo 7

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Después de salir del baño, decidí irme; tengo sueño y ganas de estar en mi cama. El comienzo del frío se está acercando, y el vestido corto que llevo me produce escalofríos.

Estoy caminando sola de noche. Como nos trajo Josh, no llevé mi auto. El bar no queda lejos de mi casa, pero tampoco está tan cerca.

Necesito usar Google Maps para guiarme. Me desvío por un callejón y escucho un ruido.

— Por favor, haré lo que quieran —ruega un hombre.

Curiosa, me acerco hasta detenerme en una esquina. Me escondo al instante. Dos hombres están apuntando con un arma a un señor.

— No debiste robarnos —esa voz la conozco muy bien. Es Lazarus.

No puedo verle la cara porque el callejón no está iluminado, pero distingo sus músculos y su voz. Qué guapo se ve.

¡Raven! Están por asesinar a un hombre frente a ti y lo único en lo que piensas es en lo guapo que es.

No hago ningún movimiento y trato de quedarme callada. Estoy casi aguantando la respiración. Si antes pensaba que estos dos hombres eran peligrosos, ahora no sé qué pensar.

Draven está fumándose un cigarrillo, bien tranquilo.

— Les juro que les voy a pagar. Déjenme una semana y les devolveré el dinero —el hombre está llorando.

— Martín, no nos interesa —dice Lazarus, quien sigue apuntándolo con el arma y aprieta el gatillo. El disparo da directo en la cabeza.

Creo que voy a vomitar. Esto tiene que ser denunciado. Acaban de cometer un crimen. Draven es, literalmente, el director de la universidad, por el amor de Dios. Voy a hacer justicia por ese hombre.

Agarro mi celular y marco el número de la policía.

— Policía, ¿cuál es su emergencia? —¡Mierda! No me di cuenta de que el teléfono está en altavoz.

Lo apago lo más rápido posible, pero es demasiado tarde. Cuatro pares de ojos me miran fijamente al instante.

Mierda. Creo que estoy en problemas.

Hago lo que cualquier persona cuerda haría: salgo corriendo.

LAZARUSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora