Capítulo 35

402 49 6
                                        

Lazarus se acerca a la puerta y la cierra, asegurándola con el cerrojo. Luego, regresa caminando lentamente hacia donde estoy, junto a su gran escritorio de madera.

— Arrodíllate —me ordena. Su voz suena enojada.

— ¿Qué? —Lo miro confundida.

— Arrodíllate, Cuervo —me dice, aún más enojado.

Lo miro sin entender.

Con un gruñido, toma mi cabeza con firmeza y me pone de rodillas.

— Lazarus, ¿qué estás haciendo?

En lugar de responderme, hace un hábil movimiento con las manos, se mete la mano en el pantalón y saca su polla. Ese piercing se ve sexy. Está completamente erecto.

— Lazar...

No me deja terminar de hablar, porque me mete su polla hasta la garganta. Llevo mis manos hacia su cintura para sostenerme. La saliva se me escapa de la boca, trato de respirar, pero no puedo.

Me la saca de la boca y me la vuelve a meter. Esta vez, al menos ya sé lo que va a hacer, así que no me ahogo.

— Te voy a follar la boca, Cuervo —dice.

Sus embestidas son rápidas y duras, casi no me da tiempo para respirar, demostrando que él es el que manda. Me saca su polla de la boca y la vuelve a meter por completo. Sus caderas comienzan a moverse rápidamente. Sus grandes testículos chocan contra mi mentón.

— ¿Sabes por qué es esto, Cuervo? Este es tu castigo —me dice, enojado.

Sé que está cerca, porque siento cómo su polla empieza a palpitar.

— La próxima vez que escuche que nombras a otro hombre o que piensas en follarte a otro hombre, te juro que te voy a esposar a la cama y no te voy a dejar salir. Eres mía, y si vuelvo a escuchar lo que escuché hoy, créeme, Cuervo, este castigo va a ser placentero en comparación con el siguiente.

Estoy mojada. Me imagino esposada en la cama, mientras ellos me torturan. ¿Qué hicieron conmigo?

Sale de mi boca y esta vez yo doy el primer paso, metiendo su punta en mi boca. Le doy una succión, y gotas preseminales me reciben.

— Cuervo —dice, gruñendo.

Con una de mis manos agarro la base de su polla y empiezo a moverla de arriba a abajo, mientras juego con su piercing con la lengua. Le doy mucha atención a esa pequeña ranura, que se tensa cada vez que paso la lengua.

Él vuelve a tomar el control, agarra mi cabeza y empuja su polla hasta mi garganta. Su cuerpo se empieza a tensar y siento cómo su polla palpita en mi garganta. Gruñe de una forma tan varonil que mi coño está extremadamente sediento por su atención.

Semen caliente inunda mi garganta y no me queda otra que tragármelo todo. No sabe mal, es un poco salado, pero lo que más me gusta es que es su sabor.

Él se queda unos segundos quieto en mi garganta, hasta que empiezo a sentir cómo poco a poco su polla se deshincha y me la saca.

Lo miro y está completamente mojada por mi saliva. También sé que es muy probable que mi labial esté hecho un desastre.

Me levanto como puedo; mis rodillas están temblando.

El vuelve a meterse su polla en su pantalón .

— Sé que estás mojada, Cuervo. Puedo olerte. Tu castigo es que vas a estar mojada todo lo que resta del día y sin recibir tu premio: un orgasmo.

— Imbécil —le digo, enojada.

— Insúltame todo lo que quieras, pero no vas a conseguir lo que quieres, Cuervo —me dice Lazarus, que ahora se encuentra relajado en su silla frente a su escritorio.

— Yo debería estar enojada. ¿Qué hacías coqueteando con esa chica? —le digo, molesta.

— ¿De quién me estás hablando? —me pregunta, confundido.

— Milena. Ella estaba coqueteando contigo y dejaste que te tocara el brazo, Lazarus —le digo, enojada.

— Ni lo había notado. Por si no te has dado cuenta, solo tengo ojos para ti. No me interesan ninguna otra mujer que no seas tú.

Eso me hace sonreír un poco.

— Aunque eso no cambia mi castigo —me dice.

Le saco el dedo del medio y, sin mirarlo, destrabo el cerrojo de la puerta y salgo del aula.

Por suerte, no hay nadie en el pasillo, así que corro hacia el baño para arreglar mi maquillaje, que debe ser un desastre.

LAZARUS: Si les pareció justo mi castigo a mi Cuervo, por favor denle like, compartan, comenten y sigan a nuestra creadora. ¡Nos vemos, hermosas!

LAZARUSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora