Las gárgolas me saludan como si hubieran estado esperándome.
El aire huele a lluvia vieja y café quemado. El empedrado está húmedo. El cielo, gris. El campus de la universidad tiene la belleza rota de las catedrales abandonadas: majestuoso, solemne, casi espiritual... si no fuera por la oscuridad que parece colarse entre sus paredes de piedra.
Camino junto a Draven y Lazarus, y los observo. No como figuras lejanas, sino como parte de mí.
Mis monstruos. Mis refugios. Mis personas.
Saber que trabajan para Caius no cambia nada.
Los amo demasiado como para cuestionarlo.
El pueblo les teme. Los respeta en silencio. Los estudiantes bajan la mirada cuando Draven cruza un pasillo. Las alumnas se quedan mirando a Lazarus como si fuera una maldición que vale la pena invocar.
Yo camino entre ellos como un secreto. Como algo prohibido. Y lo sé.
Pero no me importa.
Draven se detiene frente a la oficina administrativa.
—Tengo que firmar unos papeles. ¿Quieres esperarnos en el patio?
—Claro —respondo.
Lazarus me acaricia la espalda con los dedos. Apenas una línea de fuego por encima del corset.
—Volvemos en unos minutos, cuervo.
Lo observo irse. Y me quedo sola.
Me siento en una banca frente a la fuente del claustro central. Las gárgolas están arriba, inmóviles pero atentas.
Como él.
Caius.
No está acá. Pero lo siento.
En cada sombra. En cada rincón de piedra.
Lo recuerdo parado en el pasillo, con la luz filtrándose entre las tablas, llamándome "ambrosía" como si el mundo le debiera explicaciones por el deseo que no debería tener.
Y yo... deseando que no se detuviera.
No entiendo cómo sucedió. Cómo fue que algo que empezó como desconfianza se convirtió en obsesión.
Quizá fue su mirada. O su voz.
O quizá fue ese dedo suyo que me tocó mi pezon .
"Ambrosía."
Saco el celular y abro el buscador, como si eso pudiera calmarme.
Ambrosía significado:
Sustancia sagrada de los dioses del Olimpo. Alimento de la inmortalidad. Algo divino, irresistible, prohibido.
Prohibido.
Ahí está la palabra.
Lo cierro y apoyo la cabeza hacia atrás, mirando el cielo de piedra.
No debería pensar en él.
No cuando tengo a Draven y Lazarus. No cuando ya me dieron más de lo que merezco.
Pero algo en mí arde cuando lo recuerdo.
Y eso, me asusta más que cualquier amenaza externa.
No sé en qué momento se volvió importante.
Solo sé que lo es.
Y que va a romper algo en mí.
Quizá ya empezó a hacerlo.
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LAZARUS
RomanceYo huyo de mi pasado. Huyo lo más rápido que puedo. La Ravenna que era antes murió ese día. Por suerte, fui aceptada en una universidad extremadamente exclusiva; no cualquiera puede entrar allí. Lo que nunca esperé fue que el dueño de la universidad...
