Capitulo 4-Cocina

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 Pov Gian

No esperaba que me respondiera, mas por como venía comportándose alrededor mío desde que nos conocimos. Creería que su personalidad es así, sino fuera porque veo como es con el resto y como es delante de las cámaras. Fue un alivio ver que ya no se sentía un poco más cómoda, después de eso la distancia a la casa paso entre conversaciones casuales y chistes.

Lo que fue aún más entretenido fue ver la cara de las chicas al segundo en que entramos, como si estuvieran viendo una novela.

-Bueno, míralos, a mí no me llego el mensaje en que informaban que el dress code era rojo y negro.-Martina siempre tenía que decir algo, como si el filtro de su cerebro a su boca no funcionara correctamente. Iba a seguir jodiendo pero Guada le pego un codazo, y se acero para abalanzarse sobre Camila.

-Esta hermosa amiga, sabia cuando vimos ese conjunto que te iba a quedar pintado.-Se quedaron tirándose flores entre ellas, y me fui caminando hacia la cocina. Camila había traído birras y vino, así que al final no tuvimos que hacer compras. Deje todo en la heladera, y me senté al lado de un Nico recién bañado.

-Cuando falta para comer, porque el plan de la comida casera es buenísimo, pero me muero de hambre desde hace horas.-le di una palmada en la espalda, y me gane una puteada de su parte.

-Que hdp, la próxima podes pasarte a dar una mano así se hace más rápido. Ya están, solo estamos esperando a Cata que se está cambiando.-Iba a joderlo con ser un pollerudo, pero justo la susodicha irrumpió en la cocina. Nos dio órdenes a los dos para que pongamos la mesa, y al poco tiempo ya estábamos todos cenando.

Era temprano así que después de la comida, pusimos un poco de música y nos quedamos charlando

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Era temprano así que después de la comida, pusimos un poco de música y nos quedamos charlando. Esperando no salir con el estómago tan lleno, a los cuarenta  minutos aproximadamente ya estábamos listos para arrancar. Nos dividimos en dos grupos ya que en un solo auto era imposible, fui con el vegano y su mujer. El resto de las chicas fueron en el auto de Martina, no estábamos tan lejos, pero tampoco a una distancia como para ir a pie.


Mientras viajábamos subí una foto a mis redes que sacamos con todo el grupo, después de la cena, y avisando que nos veíamos en la Wasabi. No soy de hacer mucho ese tipo de publicaciones en mis redes públicas, a menos que sea por trabajo. Pero al volver al país después de un año, tengo que reactivar mis redes para estar en el radar de las marcas, tanto de las vigentes como de las que me gustaría trabajar.

Al toque de publicar me empezaron a llegar mensajes privados a la cuenta secundaria, exs chongas con las que honestamente no tenía ganas de reconectar. Menos hoy que salí con la idea de juntarme con los chicos. Todavía estoy abrumado con todas las cosas que se vienen este mes, y apenas llevo una semana en suelo Argentino. Lo que menos quiero es sumarme más responsabilidades, no me cierro a la oportunidad de verme con alguna piba, pero tampoco quiero cargar con la idea de verme con alguien del pasado. Eso conlleva otro tipo de vínculo, muy diferente al de conocer a alguien nuevo para chonguear o lo que sea. Termine respondiendo solo los mensajes de Sele, nuestra amiga que organiza la Wasabi con su novio Rama. Le avise que estábamos en camino, y volví a guardar el teléfono para continuar charlando con los chicos.

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