-⚠️ ADVERTENCIA CAPITULO CON CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS, LEER BAJO SU PROPIO RIESGO ⚠️ ❤️🔥 -
Si me lo pregunta un hombre, voy a decir que lo que más me gusta de ella son sus piernas, o su culo que parece esperar a mis manos todo el tiempo. Pero la verdad es que desde que la conozco, nunca pude dejar de ver sus labios. Incluso antes de engancharme, siempre terminaba dándome cuenta de que se me iba la mirada.
Una vez medio melosos y copete, le conté que besarla fue lo que me hizo caer por completo. Me tomo por sorpresa que ella cayó con ese mismo beso, y que su obsesión también es mi boca.
Eso explica porque cuando estamos medio borrachos, los besos suelen durar demasiado y terminamos con la boca hinchada.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Muchos pensarían que mantenemos nuestra relación en secreto, por el que dirán o por ser personas públicas.La realidad es una especie de morbo, nos gusta estar a escondidas, es un poco excitante.
La primera vez que cogimos, contrario a todo el estreotipo del romance, fue contra la puerta de un baño, en la casa del campo de Chivin.
Estabamos entrando en el verano, se había puesto una biki atada, abajo de un vestido de verano, de esos que las telas son demasiado finas.
Sin que nadie lo notará, solo porque quería molestarla, me pase la noche rozando "accidentalmente" sus piernas y si podía, subía un poco más por sus muslos.
Estaba aburrido, creí que era una buena excusa para pasar el tiempo, hasta que ella se enojo.
-Gian, tengo que charlar algo con vos.-con cara super seria, que reconozco que un poco de miedo me dió, me arrastró hasta el baño del quincho. Ese baño tipo toilette, al estar cerca de la pileta y ser más privado, tenía un sistema de traba en la parte interna, por si la gente lo usaba para cambiarse. Casi a empujones nos encerró dentro, y me hizo sentarme en el inodoro. Le hice caso, esperando verla darme un discurso sobre lo que estaba bien y no delante de la gente.
Ahí todo empezó a irse al carajo, aún sería de llevando el vestido casi hasta la altura de la cintura. Dejándome con la vista de la parte baja de su biki negra, y antes de que pudiera preguntar que pasaba se sentó en mis piernas.
-Negro, no aguanto más. No podés tocarme así toda la noche, y no asumir la responsabilidad.-me hizo un puchero adorable y empezó a darme besos con mordidas. Ni lento ni perezoso, aproveche que tenía el vestido levantado para meter mano y tocar todo lo que pudiera. Ambos tratando de aliviar la tortura que era para ambos, tenernos tantas ganas y no llevarlo a cabo.
No es que nos hiciéramos los que queríamos ir lento, sino más bien que no habíamos tenido la oportunidad aún. Entre el trabajo y la distancia, se puso un poco complicado para los dos.
Al sentir como movía las caderas para crear fricción, la poca cordura que me quedaba terminó rompiéndose. Puse las manos en sus caderas, y apenas pasando un dedo por las cuerdas que mantenían atada su biki las solté, desnudandola por lo menos en la parte de abajo.