Estaba en el Uber yendo al depto de Camí, no estában tan cerca nuestros alojamientos. Saque unas fotos para una marca a la tarde, así que estaba vestido con un look como si fueramos a salir, muy de cita.
Metí la mano en el bolsillo de la campera, para buscar el celular y note una cajita que no recordé guardar ahí.
Cuando la saqué era una caja de forros, con un papelito pegado que decía "Buena suerte, Sele". Me parecía raro cuando me pasó la campera antes de salir, más con esa sonrisa que tenía al despedirme. No había traído nada más que el Jagger, no sabía en qué podía terminar la noche pero nunca está de más. Espero que sean una especie de amuleto de la suerte por lo menos.
En el camino le mandé una foto del Jagger, a la que me respondió con corazones, me dijo que me esperaba abajo porque salía a comprar algo para picar.
Así que no fue una sorpresa verla apoyada contra la pared, mirando el celular en la puerta del edificio. Estaba toda vestida de negro, con un jogging y un buzo a juego Adidas, apenas baje del auto cruzamos miradas y me sonrió. No me di cuenta de lo tenso que estaba, hasta que verla sonreír me calmo. Se acercó a saludarme con un abrazo, como si no nos viéramos desde hace mucho. Aunque supongo que después de vernos casi todos los días, había pasado un tiempo.
-Feliz año negrito!-me estampó un beso en el cachete antes de responderle.
-Feliz año Diucamancai!-le saque la bolsa de la mano, que tenía las compras que hizo mientras me esperaba, y le hice gesto para que nos guíe hacia adentro del depto.
En el ascensor nos pusimos a charlar un poco sobre la llegada a la costa, los días de salida y de trabajo que tuvimos. Ella recién tenía un día acá, así que más que tatuarse y hacer un chivo en la tarde, no había pasado por mucho más.
Cuando llegamos al depto, me sorprendió lo grande que era, siempre se queja de lo pobre que sale con sus amigas que esperaba un depto mucho más pequeño. Al parecer era de una amiga de ellas, que se los alquilaba más barato por ser conocidas, ni siquiera tenían que compartir habitación con su amiga.
-Pupi, compré un vinito para la cena, ahora que entraste en tu era del vino. Y conozco un lugar que hace pastas tanto veganas como "normales" por si te copa ese menú.-me dió mucha gracia como hacía gestos exagerados de comillas ante el normal, sabiendo que era algo con lo que iba a molestarla.
-No tenía idea de opciones veganas acá, así que me sumo a lo que vos quieras. Familia tana, nunca puedo rechazar las pastas.-Se rio de mi imitación de un acento italiano. Mientras chusmeaba el depto, ella se encargo de pedir la comida, ya eran pasadas las nueve y no queríamos quedarnos sin comida.
Nos sentamos en el sillón a tomar un poco mientras esperábamos, las charlas con ella siempre se dan naturalmente, nunca aparecen silencios entre nosotros.
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Cuando llegaron las pastas, ya nos habíamos bajado casi medio tubo de vino, con la cena charlamos un poco sobre los tatuajes. La asesore sobre los métodos de cuidados, y los tips que fui aprendiendo a medida que adquiria más tatuajes.