Pov Camí
La gente idealiza muchas cosas, la muerte, los vínculos y el amor. Somos criaturas consumistas, todo el tiempo absorbiendo las ideas preconcebidas de como todo debe ser.
Creyendo en el cuente de hadas de la primer mirada, esa que incluso desde el otro lado de una habitación te inmoviliza.
Pasamos la vida pensando que querer a alguien es fácil, que solo amar es suficiente y que puede resolverlo todo. La adolescencia fue un sin fin de historias de amigas, en las que me contaban como sentían el amor. Decían que algún día lo iba a entender, solo tenía que esperar, ponían canciones sobre lo bueno que es vivirlo, cuando la dulzura no fue suficiente.
Empezó la locura del sexo, los relatos crudos, que te hacían dudar entre si era una experiencia horrible o algo maravillosamente irreal.
Cuando experimente la cosa real, la desilusión fue inmensa, no había ni un poco de ese éxtasis del que hablaban en canciones o cuentos. Empecé a dudar de mi misma, talvez estaba rota, perdiendo la capacidad de experimentar algo que los demás tenían a montones.
Una vez demasiado borrachas con unas amigas, una reveló que el mejor orgasmo se lo producía ella misma. Entonces talvez solo estaba haciendo las cosas de la manera incorrecta, cuando por fin pude empezar a disfrutarlo fue chocante saber que si podía, solo que nadie quiso hacer el esfuerzo antes.
El hombre siendo inmensamente egoísta, es como si no sintiera que es necesario satisfacer a alguien más que a ellos.
Ser adolescente tampoco fue mi mejor momento, sintiéndome incómoda en mi cuerpo y luchando con el desinterés del otro sexo. Estuve probando de todo, tratando de encontrar el camino correcto.
Conocer a Gian parecía idílico, tanto que estuve con el miedo de estar imaginandolo. Hace que me sienta sexy de una manera que jamás lo sentí, logra que me olvidé de la amargura que arrastró. A pesar de lo hot que fueron estos intercambios recientes entre nosotros, pensé que la prueba de fuego era el sexo. Que una vez que pasara, volvería la desilución y no sabría cómo manejarlo.
Entonces nos encerramos en ese pequeño depósito, trataba de aferrarme a la puerta o a los estantes, cualquier cosa que me mantuviera un poco cuerda.
La sensación de sus manos calientes sosteniendome, el ruido de jadeos, puteadas y nuestros cuerpos chocando. Era abrumador sentirlo, como si la electricidad nos fuera a robar el aire. No sé sentía poético, era salvaje y primitivo. Pero de alguna manera era algo que no quería que se detuviera, lo único desilusionante fue que terminaría en algún momento.
Después de eso surgió por un momento el miedo, ese que tienes cuando todo es demasiado bueno para ser verdad. Todas en algún momento escuchamos la historia sobre el que es un principe, hasta que desaparece.
Solo espero que lo esté disfrutando tanto como yo, para que si quiere irse lejos, por lo menos le duela.
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Salimos de esa habitación tropezando, entre risas y suspiros cansados. Esa excusa que empezó como una mentira, se volvió una realidad cuando salimos al motorhome para dormir una pequeña siesta. Acurrucamos como si no pudiéramos estar ni siquiera un poco separados.
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Toro
FanfictionCapitulos Cortos con o sin continuidad. Universo Giamila Punto de vista del toro.
