"Tengo novia"

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-ADVERTENCIA ESTE CAPITULO TIENE CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS, LEER BAJO SU PROPIO RIESGO ⚠️ 🧨 -
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POV Gian

La semana arranco con un lunes soleado, con menos frio que los días anteriores y esa vibra de que si bien la semana era más corta, venia súper cargada. Nico no iba a estar en toda la semana, pero hoy teníamos de invitados a Mernuel, Moski y Bauleti para acompañarnos. El miércoles cerrábamos la semana con el programa en un horario más tarde, y el TDTAYLOR en el Astros que se estaba consolidando como un gran proyecto para nosotros.

Con los nervios que se traía todo el equipo encima, con Camila planeamos pasar la semana en una especie de convivencia, me ahorraba los viajes largos de ir y volver desde casa a capital, además de que nos calmábamos los nervios entre nosotros.

Antes de entrar a su depto, justo en el ascensor, me entró el mensaje de ella: “¿Cuánto tiempo creés que Marti va a tardar en mandarse una cagada en vivo y largar que estamos juntos?”

Pensé que era broma, pero conociendo a Marti y lo poco que controla lo que dice cuando se pone nerviosa, sabía que era una pregunta sincera.

Cuando llegué al depto, la encontré maquillándose frente al espejo. Había algo en su forma de concentrarse en el delineado que me parecía adorable y me distraía más de lo que debía.

—¿En serio creés que Marti se va a mandar esa cagada? —le pregunté mientras me acomodaba en la cocina y preparaba un mate—. Yo digo que Taylor la tiene bastante distraída, pero la semana que viene no safamos más.

Ella levantó una ceja y sonrió ladeando la cabeza.

—Dos programas es un optimismo que no comparto. Hace pocos días casi expone las fotos que subi con vos en mejores ¿Te acordás?

—Cómo olvidarlo, la única que estaba en pánico eras vos, aunque fue debidamente resuelto sacándola de mejores.

—No me juzgues, fue un error de novata tenerla ahi. Pero posta, cada vez que habla Marti me da un poco de miedo. Podría mandarse un “Cami y Gian” o soltar alguna pista sin querer.

Me acerqué y le pasé un brazo por los hombros mientras ella terminaba de arreglarse.

—¿Querés que hagamos un juego? Adivinamos en qué momento va a largar algo y apostamos.

—Dale, el que se aproxime más es el ganador. Yo digo que cuando estemos por jugar a algo y se le escape que “la novia de Gian” es súper fan de tal cosa.

—Yo creo que será cuando diga algo tipo “Cuando camia tenía una cita con…” y se trabe.

—Si es en vivo, ni me quiero imaginar la cara de Nico, van a salirle todas las alertas.

Nos reímos juntos y por un momento olvidé todo el estrés de la semana. Pero el reloj no perdona, y el Uber ya estaba llegando.

En el camino al estudio, me sentía raro, como con esa sensación extraña de que algo va a pasar. Cami no decía mucho, concentrada en su teléfono, pero la energía que compartíamos era palpable, una mezcla de nervios y emoción que nos unía sin que nadie del público lo supiera. Para ellos seguíamos siendo solo compañeros de trabajo y amigos, pero los que nos conocemos bien sabemos que la cosa es distinta.

Al llegar, el estudio estaba con el aire familiar de siempre: luces, cables, cámaras, y esa mezcla de adrenalina y cansancio que tenemos cada vez que salimos al aire.

Con Nico de viaje, Martina quedó a cargo de algunos detalles técnicos y de la dinámica con los invitados.

El programa arrancó con los saludos de rigor, bromas internas y algún que otro comentario con doble sentido que solo nosotros captábamos. Martina se mostraba particularmente activa, contando anécdotas y haciendo preguntas que ponían a todos un poco incómodos, pero en buen plan.

ToroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora