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Dimitri

Me encontraba en la sala de juntas con mi vicepresidente, su secretaria y la mía, Kalika.

Las reuniones previstas en mi agente no podían ser canceladas, es por eso que los cuatro se encargarían de llevar la empresa en mi ausencia en un esfuerzo conjunto cada quien en su cargo.

Luego de discutir algunos asuntos abrí mi portafolio para buscar los documentos que habia traído. Sin embargo, después de haber sacar cada cosa en su interior no los hallé.

Mierda, los dejé sobre la mesa del comedor.

Unos toques en la puerta llaman mi atención y la de los presentes. Esta se abre descubrienda a mi recepcionista.

— disculpen por la interrupción, Señor Blackstore, en su oficina lo espera una mujer, dice ser su prometida y desea verlo con urgencia.

Una sonrisa inevitable se posa en mi rostro y doy un receso para ir a ver a mi mujer.

Voy directo a mi oficina, y al abrir la puerta me extrañó al ver una figura femenina de espalda, que sin duda me deja en claro que no es mi mujer, pues su cabello es de un castaño bastante claro y corto.

— ¿quien eres? — pregunto acordándome el saludo, pues no permito que nadie entre a mi oficina sin mi autorización. Ésta se voltea con una sonrisa plasmada en el rostro que no pensé volver a ver —

— tu mujer.... Judy, ¿acaso no me recuerdas? — pregunta con diversión —

— ¿que haces aquí? — cierro la puerta tras de mi para evitar que alguien nos escuche, pues mis empleados son humanos —

— vaya, pero qué manera tan descortez de recibirme.

— no tengo ningún motivo por el cual recibirte, así que dime ya qué rayos haces aquí porque estoy bastante ocupado. — le ordeno con fastidio —

— por lo visto pueden pasar años pero sigues siendo igual de serio que siempre. El punto es que vine a pasar una temporada con unos parientes y en cuento supe que trabajabas aquí especidí venir a saludarte y... darte un regalo muy especial — se acerca a mi pausadamente—

— déjate de rodeos Judy, ¿a qué haz venido?

— vine a esto... — sin más se quita su abrigo vino tinto quedando completamentedesnuda ante mi. En cuestión de segundos dio un brinco quedando recargas recargas cintura. La ira me invadió y mis manos en su cuello con la intención de estrangularla pero un sollozo captó mi atención.

Oh no... no no

— Mariana

Mariana

Al llegar a la empresa me encontré con Kalika en el pasillo.

—Buenos días Mariana, ¿como estas?

— bien kalika, y tu

— bien. Creí que estabas con el señor Blackstore — me observó extrañada —

— amm no, bueno sí, vine a entregarle unos documentos

— ¿quieres que se los entregue?

— mm yo...

—entiendo, quieres hacerlo personalmente. — afirmó, a lo que yo asentó un tanto ruborizada — su oficina esta al dono a la derecha, busca la puerta que tenga su nombres escrito.

— oh gracias Kalika.

— con gusto, diaculpa que no te acompañe pero tengo bastante trabajo — me sonríe apenada —

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora