51

362 20 3
                                        

Yo decidí perdonar. Yo elegí amar y ser amada por él...

Mis ojos se encontraron con los suyos y fue como si por primera vez estuviese en el lugar correcto. Su mirada llena de amor y añoranza me gritaban lo mucho que me había extrañado y que sus sentimientos por mi seguían intactos.
Tan intactos cómo los míos...

— mi amor — susurra — ¿Estás aquí? — pregunta sin poder creerlo....—

— aquí estoy — se apresura hacia mi y nos unimos en una abrazo necesitado —

— no puedo creerlo — acuna mi rostros y su mirada se detiene en mis ojos para luego fruncir su ceño — ahora eres...

— sí, lo soy... Luego te contaré porqué, pero ahora dime cómo te sientes, haz estado mucho tiempo encerrado en ese calabozo... — me abraza nuevamente —

— feliz, completamente feliz de verte nuevamente. Pensé que habías decidido olvidarme o que habías conocido a alguien más porque no volviste a responder mis cartas...

— todo tiene una explicación pero ahora solo quiero decirte que estoy lista — dejamos de abrazarnos y nos miramos mutuamente —

— ¿eso significa? — sus ojos brillan —

— quiero estar contigo... — sus ojos se cristalizan —

— te juro que ni te arrepentirás de darme está oportunidad, haré que nuestra vida que goza de la eternidad, sea de infinitas alegrías. Te amo tanto mi amor, mi Mariana....

— también te amo...

La luna era tan redonda y despejada que parecía medio puesta en el cielo, la nitidez con la que se apreciaba la noche hacían que la brisa fresca fuese más disfrutable.

Me hallaba en el balcón de nuestra habitación, llevaba un vestido con encaje en azul celeste con una copa de vino tinto en mi mano. Una bien decorada Meza para dos con nuestra cena se encontraba a unos pasos de mí.

Unos brazos me rodean por la espalda y mi alma se siente dichosa al sentir el calor de Dimitri, quien también tiene una copa en su mano.

— en qué piensas? — me susurra al oído dejando un suave beso en mi cuello —

— la luna está hermosa hoy

— no más que tú... — asegura —

— Gracias, pero tú no te quedas atrás... — me giro para acomodar un poco el cuello de su camisa, su ropa tiene un aire similar a la que usaba cuando vivíamos en aquella época—

— ¿me permites? — toma mi copa y la deja en el muro del balcón junto a la suya. — esta noche es diferente a las demás... — toma mis manos — ayuda de Henry pude terminar de crear el hechizo para revocar el impuse en ti para... Doblegarte. Es momento de que seas completamente libre de mi dominio...— deja en besos sobre mis manos y coloca la palma de la suya en mi pecho. Lo escuchó recitar una palabras, sus ojos se han tornado rojos... — "Yo Dimitri Blackstore, y con el poder de mis ancestros revoco este hechizo de sometimiento sobre mi pareja de vida, y dejar de estar Adherida a mí..." —siento un fuerte calor arrancarse de mi pecho haciendome tambalear un poco y que Dimitri tenga que sostenerme —

— se ha ido... — susurro —

— así es... — intenta hablar nuevamente pero lo callo con un beso pique se que está a punto de volver a pedir perdón y ya no quiero escuchar eso, pues está superado. —

— ahora solo nos une la magia del amor... — bromeo— así que no hay de que preocuparse... Aún sigo....

— Adherida a mí... — completa lo estaba por decir y el sonríe — te amo. Pero aún falta una cosa más para estar completamente Adheridos.

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora