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Mariana

Cuando los ánimos se calmaron tomamos asiento nuevamente pero esta vez en el mueble de la sala.

- en este momento la única duda que me queda es ¿Quién rayos es Evelyn?. Jamás escuché ese nombre en mi círculo social, lo más seguro es que se haya cambiado el nombre para no ser descubierta...

- entonces en eso también mintió - suelto con tanta decepción -

- ¿tienes alguna foto de ella?

- mm si, creo que sí... - Busco en la galería de mi celular revisando cada archivo con detenimiento, hasta que por fin doy con una foto de esa mentirosa - es ella

Le tiendo el teléfono a Dimitri y sus ojos parecen salir de órbita, tanto que se queda en completo silencio como si estuviese atando cabos en su cabeza.

- Mirtha... Es Mirtha, mi maldita empleada del servicio -pasa una mano por su cabello con notable enfado - ¡claro! ¿Como no se me ocurrió?, Ella siempre fue unida con mi hermano Henry, y fue precisamente a la que le ordené encargarse de tus cuidados

- ¿que?, No puede ser... Cuantas mentiras ocultas, ¡Dios! - veo a Dimitri sacar su celular para hacer una llamada y ordenar la presencia inmediata del "clan de punición" en la casa. -

- ¿Que rayos es el clan de punición? - pregunto curiosa en cuanto cuelga-

- son los que se encargarán de apresar a Mirtha por sus delitos. Necesito que me des la dirección del lugar donde se está alojando - mi corazón late con fuerza. Es increíble que me sienta un poco mal por ella después de haberme enterado de lo que me hizo... Supongo que el cariño que generó su mentira no de va de un día para otro. Aún así, entregarla es lo correcto -

- si... - le doy la dirección y deja un beso sobre mí frente haciéndome sentir segura. En eso suena mi celular y jadeó asustada al ver el número de Evelyn.... No, de Mirtha, ese es su nombre... - es ella...

- contestale, actúa normal y finge que no ha pasado nada, que aún estás en el apartamento de ese maldito y todo está marchando bien... - me pide, y trago duro para luego asentir algo insegura -

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.

Esperamos impacientes la llamada que harían los del clan de punición al celular de Dimitri en cuanto le dieran captura a Mirtha.

Ambos preparábamos nuestras maletas para viajar a donde todo empezó. Un lugar que no recuerdo pero que ahora sé que está guardado en lo más profundo de mi memoria y que espero algún día poder recuperar; Blackstore.

Cuando todos aseguraron que no tuve buenos momentos allí, eso me hizo pensar en algún punto que quizá no querría recordar, pero ahora no pienso de ese modo... Sea como sea, son mis memorias, parte de mi historia, recuerdos que por muy malos que fuesen nadie tenía el derecho de quitarmelos.

- ¿ya terminaste de empacar? ¿Necesitas ayuda? - Dimitri me saca de mis pensamientos -

- no se, tienes que decirme cuánto tiempo estaremos ahí, así sabré cuánta ropa debo llevar - acuna mi rostro dando suaves caricias con sus pulgares -

- no se exactamente cuánto tardemos si llegas a necesitar más ropa o cualquier cosa te llevaré de compras, así que empacar lo que creas necesario -asiento y suspiro intentando disipar un poco los nervios por todo lo que está aconteciendo -

- ¿tu crees que logren atrapar Mirtha? - pregunto y el me da una media sonrisa mientras me mira como si hubiese dicho algo sin sentido-

- Mariana, hay muchas cosas que aún no sabes y que quizá te sean difíciles de comprender, pero... En este mundo nada es lo que parece, y las personas con las que te rodeas no siempre son lo que crees. Ser el rey de los vampiros y líder de los hechiceros me hizo tener control de todo, y conforme fueron pasando los años simplemente nos fuimos adaptando, mi poder sobre el mundo es aún mayor. Debo confesarte que la mayoría de los presidentes que hay en el mundo son hechiceros, alcaldes, cenadores, cualquier entidad de poder y jefes de altos mandos que hay, están bajo mi dominio y control absoluto. - lo miro perpleja - El clan de punción ya tuvo que comunicarse con la policía para giren una orden de detención contra Mirtha, ahora que sabemos el nombre que realmente usa sera más fácil atraparla, no podrá hacer un solo movimiento sin que lo sepamos.

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora