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Mariana

Me despido de Hendrick, quien sale del apartamento dejando un beso en mi mejilla después de haber hablado con él sobre la relación que teníamos y que sigo sin poder recordar. Durante la charla tuve que poner mi celular en silencio porque Dimitri no dejó de llamarme a cada momento.

Hubiese formulado más preguntas al respecto pero no tengo animos de nada, es obvio que no estoy en mi mejor momento , pues la humillación tan grande por parte Dimitri me ha destrozado el corazón.

¿cómo pudo burlarse de mis sentimientos hacie él?

No quiero verlo más, pero tengo que hacerlo necesiro ir por mis pertenencias, no me queda de otra.

Sé que va a querer hablar conmigo y eso me llena de rabia e impotencia, él no debería ni mirarme a los ojos después de lo que ha hecho. Sin embargo, es obvio que no le importa nada, es un descarado y nunca voy a olvidar ni mucho menos perdonar el dolor que me ha causado.

— ¿ya se fue Hendrick?— la voz de Evelyn me saca de mis pensamientos —

— si, se acaba de ir...— afirmo y ella se sienta a mi lado —

— ¿y porque no fuiste a buscarme la habitación?

— sólo... necesitaba un momento para pensar —suspiro agobiada y con ganas de llorar nuevamente —

— no, no llores... — toma mi mano dándome una mirada comprensiva — mira, tu eres un chica fuerte, sé que vas a superar a ese idiota inservible, y cuando eso pase te darás cuenta que él nunca te convino. —me asegura dando suaves caricia a mi mano —

— yo... necesito ir por mis cosas pero no quiero verlo, además, sé que va a querer darme explicaciones y no necesito escuchar nada que salga de su mentirosa boca

— no hables con él si no quieres, tienes que ser firme en tu decisión

— lo soy, pero también temo que no me deje ir...—entonces una idea cruza por mi cabeza — pero si tu me acompañas yo...

— ¡no! — suelta con brusquesad sorprenediendome por su negativa tan rotuna — es decir... eso de nada serviría, seguirá mis siendo sólo dos chicas enfrentando aun hombre, pero no te preocupes por su tengo lamieea perfecta. — habla con entusiasmo —

— ¿que idea?

— esto es lo que harás; irás a su casa por tus cosas y si el en algún momento se niega a dejarte ir le dirás que tu hermana ya está al tanto de todo y que te dijo que si en una hora no regresabas llamaría a la policía por su le diste la dirección de su casa.

— no se si eso cause algún efecto en él... parece ser bastante temerario

— temerario o no, no creo que quiera un escándalo público por secuestro, el desgraciado es un empresario ¿no?

— tienes razón... — asiento — bien, voy a arriesgarme entonces... pero si no vulevo, por favor no llames llames la policía, sólo ven a buscarme

—¿porqué lo proteges?

— no lo hago, simplemente no quiero estar en boca de nadie. sólo ves a buscarme si no regreso dentro de una hora y si por algún motivo el te niega la entrada pues ahí si llama a la policía.— le pido, y asiente no muy convencida—

—bien.

.

.

Le pido al taxista que se detenga, y en cuando bajo del auto trago con dificultad al ver el enorme portón frente a mí.

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora