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Henry

Abre la celda de Mirtha e ingresa para luego cerrarla.

Ésta se pone de pié consternada igual que yo por su repentina aparición.

— ¿En serio creíste que podías cometer alta traición y largarte sin más?, —acusa con suficiencia — ¿Creíste que nuestro rey jamás se enteraría de lo que hiciste? ¿Acaso nos crees incompetentes?

— pues tardaron muchísimas décadas en saber la verdad, así que tan efectivos no son... — ataca Mirtha y este gruñe —

— estás jodidamente loca si crees que lo que me hiciste se quedará así... — ¿de que rayos está hablando éste loco? ¿Qué le hizo Mirha?—

— ¿Que te hice? Déjate de tonterías porque no te hice nada — suelta con brusquedad —

— ¿sabes lo que significa el rechazo en alguien de nuestra especie? —Mitha lo mira con fastidio —

— ya superalo William, creo que en aquel entonces fui demasiado clara contigo....

— ¡Claro! Porque mantenias la ridícula esperanza de recuperar a tu...

— ¡cállate! — se exalta de un momento a otro—

— ¿porqué te alteras? Yo no soy quien va a echarte al agua, es más.... Prefiero que viva en el olvido porque eso es justo lo que te mereces...—

— ¿que es lo que quieres? Ya te desahogaste? Si es así creo que ya te puedes largar. — este le suelta una bofetada que la hace caer al suelo —

— ¡hijo de puta! ¡No te te atrevas a volver a tocarla! ¡Te ordeno que salgas de su celda inmediatamente! — le grito al bastardo deseando abrir la maldita celda y molerlo a golpes —

— usted no está en condiciones de ordenarme, solo sigo órdenes de nuestro rey, usted ahora es un prisionero

— ¡maldito perro, en cuanto salga de aquí te asesinaré!

— si es que sale... — responde con burla—

— ni siquiera necesito salir de aquí para que mueras, así que cuídate la espalda maldito bastardo. — este traga duro y vuelve su vista a Mirtha, quien ya se encuentra en posición de ataque —

— ¿Que? ¿Muy ardido porque te rechacé? — le dice con burla al bastardo que inmediatamente se tensa — te diré una cosa, si hubieses sido otra persona me lo habría pensado... Pero debes saber que las noches de calor que me dio mi pareja de vida tú jamás podrías igualarlas, sólo eres un simple soldado, y aunque yo sea una simple vampiro, es obvió que no estaba destinada a vivir como tal... — expresa con altivez dejándome perplejo —

¿Ella tiene pareja?

— ¡maldita zorra! — este se le va encima y ella le da una patada que lo hace estrellar contra los barrotes de la celda, entre los dos se desata una pelea y me siento tan impotencia de no poder hacer nada para defenderla que lo único que se me ocurre es gritar para que alguien venga — te juro que cuando le den su condena a Henry le haré pasar un infierno, deseará más que nada estar muerto.... — Mirtha se tensa —

— ¡No lo tocaras! ¡No lo permitiré!

Pronto la celda se llena de cuatro guardias y estos los separan, Mirtha tiene varios golpes en su cara y el bastardo igual aunque en menor escala. Aún así, ella dio batalla a alguien que la dobla en tamaño y que está entrenado para pelear, no se dejó.

Los guardias se lo llevan y ella se sienta en una esquina de la celda intentando regular su respiración.

— lo hiciste bien, eres ruda.

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora