42

469 17 1
                                        

— gracias — respondo un poco incómoda a su halago—

— Hendrick, ya le conté toda la verdad... No pude esperar más, sé que debí esperarte, yo...

— descuida, entiendo perfectamente Evelyn. — asegura comprensivo —

— bueno, yo los dejo solos para que hablen, estaré en mi habitación por si necesitan algo. —abro mis ojos a gran magnitud y quise hacerle una mueca con disimulo para que Hendrick no se percatara pero este no me despegó la mirada de encima ni un sólo momento —

—no, no es necesario que te vayas...— hablo apresurada deseando que no me deje sola con él. Quizá esté siendo muy injusta pero esta situación es incómoda para mi —

— hermana, hay cosas que tiene su hablar a solas y no es adecuado que esté presente. — Evelyn me de una media sonrisa para intentar relajarme, así que sólo suspiro resignada y asiento —

En cuanto la vemos alejarse y perderse de nuestra vista, Hendrick toma asiento en el mueble, y yo lo sigo.

— me alegra mucho poder verte por fin, ya deseaba hacerlo. Sé que esto debe ser incómodo para ti pero necesita saber que te amo, y que tu también lo hacías. Muchas veces estuve a punto de acercarme a ti porque ya no soportaba más verte de lejos. Estar separado de ti a sido lo más dolorosa por lo que he tenido que pasar. — explica con melancolía y causandome algo de compasión. ¿él me veía de lejos?— pero como te habrá contado tu hermana, sólo queríamos tu bienestar— expresa con tanta pasividad que sólo me pone a pensar. No puedo ser egoísta, al menos debo escucharlo —

—entiendo... Cuéntame como nos conocimos, quiero escuchar nuestra historia desde el principio, y por favor no omitas nada, quisiera saber hasta el más mínimo detalle. — le pido con disposición —

— esta bien, te contaré todo... — me da una sonrisa cálida —

Mirtha/Evelyn

Me dejo caer sobre la cama deseando que mi voz de la conciencia me diga que lo que hice estuvo bien.

Carajo, yo sólo quiero que Mariana tenga una vida tranquila y que sea muy feliz pero definitivamente eso es algo que no va a poder lograr si sigue estando al lado de Dimitri.

Por suerte Hendrick está aquí y al menos con él sí que hice lo correcto.

Los recuerdos de aquella noche llegan a mi y cierro mis ojos para sintiéndome volverl a quel lejano tiempo.

— Déjeme, dejeme en paz, ya logró lo que quería, ¿que acaso no me dejará tranquila nunca? — hago mi mejor intento por contener las lágrima que luchan por salir—

cuida la forma en la que me hablas, si me da la gana puedo asesinarte y darle tu carne a los perros callejeros. la rabia hierve dentro de mí pero decido no responder a su ataque, pues con el siempre saldré perdiendo—

con permiso. — es lo unico que digo para luego alejarme de la mansión igual que cada viernes por la noche, pues algunas mujeres hechiceras de aquí suelen hacer reunuones clandestinas para practicar hechizos que ellas mismas han creado. Supe de esto por una conversación entre dos mujeres mientras hacia compras en el mercado, les supliqué que me aceptaran, al principio estuvieron reacias conmigo, más cuando supieron que trabajaba en la mansión de los Blackstore, pero al final me gané la confianza de todas y pronto me acogieron como a una de ellas.—

Durante el camino, luché por mantener mi capa cubriendome, pues la brisa de la noche era fuerte.

En eso veo una casa que esta siendo consumida por las llamas y no dudo en entrar a velocidad. Al aceprlo, veo el cuerpo de un hombre joven en el suelo, su ropa esta envuleta en llamas, él se quejaba y gemia agónico.

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora