45

989 32 12
                                        

Mariana

El miedo brotaba por cada poro de mi piel, la sensación de sentirme atrapada en medio de estos dos era como estar trancada en un ascensor.

Sus sonrisas hipócritas me daban náuseas, pero las de Mirtha, mas que eso, eran un puñal que se clavaba con profundidad en mi corazón.

Ella, la que se suponía era mi hermana, la única familiar que me quedaba resultó ser una farsante de lo peor y me duele tanto.

Como quisiera que todo esto fuese una broma... una mala bromo, y que este mundo sobrenatural no existiera, que los vampiros y hechizos sólo fuesen parte de un horrible acto teatral.

Por favor, quiero de vuelta a mi hermana, a Dimitri.

Todo esto es una maldita y jodida locura. No se que clase de castigo estoy pagando... soy prácticamente el juguete de estos dos.

Tomo aire profundamente y me obligo a no alejar mi mano con cuando Hendrick la arropa con la suya, mientras sigue sonriendo como un estúpido.

— ¿nena, que sucede? Te noto un poco tensa... No tienes que sentirte nerviosa ni apenada de haber dado el primer paso entre los dos. Que te vengas a vivir conmigo es la mejor noticia que me han podido dar en la vida.— ¡en qué lío me metí ahora!

— yo... ahora que lo pienso... quizá es muy apresurado y...

—nada de eso, es lo mas sensato que haz hecho, y estoy tan emocionado que no quiero perder ni un segundo más lejos de ti, así que vámonos ya — se levanta y toma mis maletas. Mi corazón late con fuerza porque no podré hacer nada al respecto —

— si, váyanse cuanto antes, deben aprovechar cada minuto juntos. — segura mi supuesta hermana y me abraza despidiendome para luego susurrar algo a mi oído — sé feliz hermana...

— g-gracias. — le doy un intento de sonrisa y Hendrinck me apura para que camine frente a él y así lo hago aunque no quiero, ya no tengo de otra...—

En cuanto llego a su apartamento siento una sensación de derrota tan amarga. Sólo sé que no voy a quedarme aquí mucho tiempo, buscaré la manera de irme por la noche sin que lo note.

Sólo espero que todo me salga bien, o de lo contrario esto podría tornarse de cualquier manera.

— Bienvenida a casa — me saca de mis pensamientos — ven, vamos a que te instales — lo sigo mientras el lleva mis maletas hacia una habitación medianamente amplia, la cual tiene una cama doble. Abre el armario y pone mis maletas dentro.— luego puedes acomodar tu ropa en los espacios libres del closet, ahora quiero que disfrutemos el tiempo, ¿qué tal si vemos una película?

— e...eso suena bien — le doy mi manejo sonrisa, pues no quiero que sospeche nada — perfecto, que tal sí la pones tú mientras voy haciendo palomitas

— de acuerdo — se acerca y deja un beso en mi frente — estoy tan feliz de que estés aquí...

— yo... también lo estoy. — me sonríe y sale de la habitación —

Vamos Mariana, haz tu me mejor refuerzo, Solo será este día. —me animo a mi misma, pues lo más prudente será marcharme en la madrugada —

Dimitri

— Entonces los zapatos que encontré en la orilla de la barranca sólo fueron una señal del supuesto suicidio... —digo más para mi que para él, y la rabia se acrecienta cada vez más pero me contengo —

— si.

— ¿ese hechizo, del que hablas "una pausa en el tiempo" lo desarrollaste tu?

— en efecto, sabes que mamá siempre nos contaba historias sobre como los hechiceros viajaban al pasado...

Adherida a mi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora