Con sumo cuidado, Sasori Akasuna pulió cada esquina de su nueva creación con ayuda de una lija. Se trataba de una marioneta en forma de escorpión, sencilla, pero bien elaborada.
La nostalgia lo golpeó al alzar la figura para verla a detalle. Era imposible no recordar aquellos viejos tiempos con su abuela, donde esta solía entretenerlo cuando niño mediante el uso de títeres.
Había sido la mejor abuela. Pero él le había fallado. A él y a Naruto.
Alicaído dejó caer los hombros, suspiró sonoramente y acomodó la nueva marioneta sobre su repisa, después tachó con marcador otro día en el calendario. Ya habían pasado siete meses y doce días desde la última vez que viera a Naruto en el hospital. No había vuelto a saber nada de él, pero si de su abuela, a quien la policía había reportado sin vida sobre la vía pública. La causa de muerte había sido fractura de cuello. También habían encontrado un gran charco de sangre a pocos metros de donde estaba el cuerpo de Chiyo, pero el tipo de sangre no coincidía.
Sasori había dado por hecho lo peor y más probable. Habían asesinado tanto a Naruto como a su abuela. Las dos personas más importantes en su vida y él no fue capaz de protegerlos.
Una fuerte apatía se había apoderado de él poco después de llevar a cabo la formal sepultura de su abuela. El paradero del cuerpo de Naruto seguía siendo desconocido. Sin embargo Sasori no dejaba de hilar teorías durante las noches en las que el sueño tardaba en llegar.
¿Se habían llevado su cuerpo como una especie de retorcido trofeo?
¿O acaso lo habían hecho para que él no pudiera ni siquiera darle el último adiós?
Nuevas y horribles ideas acudían a su mente inquieta cada vez que pensaba en ello. Su vida no tenía mucho sentido ahora, pero le resultaba despreciablemente irónico contemplar su propia muerte.
Realmente se había esforzado y sobrevivido para nada. Había habitado un mes en su departamento pero los recuerdos se le antojaban vividamente dolorosos, así que decidió alquilar en otra zona. A estas alturas ya le daba igual todo.
Akatsuki había tenido su venganza como siempre.
Soñoliento Sasori fue apagar la luz del sótano y subió a la cocina a beber un poco de agua. Era el último día del mes, por lo que debía hacerse cargo de las facturas.
Caminó hasta la puerta y salió para revisar el buzón. Luego de hacerse con la correspondencia volvió a entrar y tomó asiento en el sofá.
Abrió el primer sobre. La cuenta de la luz. Sasori bostezó, reclinó la cabeza hacia atrás y se quedó un momento en esa posición.
Que difícil era seguir una rutina cuando no se tenían esperanzas, metas ni seres queridos.
Pero todo se lo había buscado él.
Más relajado, tomó otro sobre para abrirlo, pero esta vez no había recibo dentro, sino una pequeña y curiosa tarjeta que lo puso en alerta, sacudiendo su ser en un inmenso escalofrío al grado de hacerlo espabilar del todo. Fue como recibir una cubetada de agua helada en pleno rostro.
La pequeña tarjeta era negra y llevaba el conocido grabado de nubes rojas.
El trozo de papel cuadrangular encerado no ponía nada por delante pero al reverso había una dirección impresa, una fecha próxima y una hora tardía . A simple vista se trataba de una sencilla tarjeta de presentación o invitación. Pero no era el caso, y Sasori lo sabía perfectamente.
Aquello, sin lugar a dudas, se trataba de una amenaza. Iban a matarlo. Terminarían el trabajo dejado a medias.
-Menos mal- susurró a la nada, lanzando la tarjeta sobre la mesa y sonriendo cansino- Ya me estaba hartando de estar así.
Y vaya que si.
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Aprender a pelear.
FanfictionCuando cruzaron el límite, Naruto supo que tenía que hacer algo, y pronto. [SasorixNaruto]
