Gruesas gotas de agua se esparcieron por encima de su cabeza. Una repentina lluvia torrencial se había desatado. El sonido del agua al caer amortiguó el resto de ruidos en derredor.
Estático, adolorido y sin dejar de sostenerse el brazo dislocado, Naruto observó a duras penas al tal Tobi volteando el cuerpo inerte de Deidara con el pie.
Era su compañero. Hasta hacía cosa de nada el apoyo entre ellos era mutuo, y sin embargo, ese sujeto lo había asesinado sin el mínimo atisbo de remordimiento. Es más, parecía divertido.
Era un lunático. Puede que incluso aun más que Deidara. Y además estaba armado.
Naruto sintió su propia respiración martillarle el pecho. De sus cabellos escurría agua. Ahora sentía el cuerpo más pesado, más inútil. No solo se trataba del dolor de los golpes, ni de la conmoción de los hechos. Era miedo, un pánico cerval tan profundo como la misma noche.
Quería correr, alejarse cuanto antes del inminente peligro, pero su cuerpo no le respondía.
-Pain sama nos espera- canturreó Tobi, virando su cuerpo hacia Naruto. Este jadeó en reflejo al ver la boquilla del arma apuntándole.
¿Así iba a terminar todo?
Despacio, Naruto levantó su brazo sano en señal de derrota. O se rendía o acabaría igual que Deidara. Puede que peor.
Su mente se había quedado en blanco cuando Tobi comenzó a acercarse hacia él. Ya estaba a pocos pasos cuando una figura se abalanzó por la espalda de Tobi.
Los ojos de Naruto se abrieron en sorpresa al reconocer a Chiyo, quien forcejeaba por aferrarse al cuerpo de Tobi.
-¡Vete, Naruto!
"Pero..."
-¡Suéltame, idiota!
El tono perdió su nota infantil, mostrándose más grave y adulta. Como era en realidad.
-¡Que me sueltes, maldita vieja!
El arma cayó a pocos metros del cuerpo de Deidara, accionando otra detonación.
Aprovechando la distracción Naruto derrapó hacia ella. Usó su mano sana para sujetarla. La lluvia le dificultaba la visión, estaba totalmente calado, con frío, miedo y una tensión tan palpable como las invisibles ráfagas de aire que acometían el ambiente.
Incapaz de apuntar, Naruto siguió los movimientos de Tobi, quien finalmente logró derribar a la anciana.
Sofocada, Chiyo inspiró aire con dificultad.
-¡No te muevas!- gritó Naruto al verlo acercarse a Chiyo para rematarla.
-¿O qué?- el agudo tono chillón regresó.
Naruto, que solo podía usar un brazo, trató de apuntarle con firmeza.
-No hay que ladrar, sino piensas morder.
Con una celeridad casi inhumana, Tobi se inclinó sobre la anciana, la sujetó de la cabeza y la quijada y le torció el cuello con fuerza.
El crujido de los huesos al fisurarse hizo eco en el espacio abierto.
Terriblemente conmocionado, Naruto apretó el gatillo, pero nada pasó. Repitió la acción tres veces consecutivas con el mismo resultado.
-Para que veas que Tobi es un buen chico. Te daré cinco segundos de ventaja. Uno...
Naruto dejó caer el arma. Ya no tenía balas. Sus lágrimas se camuflaron bajo la fuerte llovizna al reparar en el cuerpo inanimado de Chiyo. Tensó la mandíbula y apretó el puño.
¿Por qué había ido?
Un torrente de dolor y rabia amenazaba con devorarlo desde dentro.
-Tres...
Pero ya no tenía energía para seguir luchando.
Como pudo, echó a correr bajo la lluvia, sin un destino certero, solo buscando escapar del despiadado destino que le aguardaba.
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Aprender a pelear.
FanfictionCuando cruzaron el límite, Naruto supo que tenía que hacer algo, y pronto. [SasorixNaruto]
