Eran las nueva treinta de la noche cuando el fuerte e incesante golpeteo contra la puerta tuvo lugar. Naruto, que se encontraba alistando una muda limpia de ropa, dejó de lado su actividad para dirigirse extrañado hacia la entrada de su apartamento. Estaba al día con los pagos del alquiler, y tampoco había quedado con ningún compañero de la escuela.
Cauto, abrió la puerta y sonrió ampliamente al ver a la anciana sosteniéndose del marco con agitación.
-Pase- se hizo a un lado y le permitió la entrada. Se notaba en la expresión circunspecta de Chiyo que había acudido corriendo. La sonrisa de Naruto se atenuó al reparar en las circunstancias que podrían haber llevado a la anciana hasta su hogar-. ¿Hay noticias de Sasori?
-Si- asintió Chiyo, tomando asiento en el sofá. Naruto se apresuró a servirle un vaso con agua y trató de no exasperarse al verla tomar lentos sorbos-. Mi nieto despertó hace ya unas horas. Esta delicado y apenas puede hablar, pero pidió que me llamaran y fui lo antes posible.
Naruto se frotó las manos sin poder reprimir más su ansiedad. Era increíble que Sasori estuviera consciente ahora, pero sabía que, no por ello, estaba fuera de peligro.
Aclarandose una vez más la garganta, Chiyo dejó el vaso sobre la mesa y vio larga y angustiosamente al rubio.
-Van a intervenirlo en media hora- informó, seria- Quiere que estemos presentes. Me pidió venir por ti. No dejara que le hagan la cirugía a menos que vayas.
Los labios de Naruto se abrieron levemente en sorpresa. Empezó a ponerse tenso al recordar su compromiso de esa noche. A las once debía estar en el callejón. Deidara estaría allí y él podría hacerle frente de una vez por todas. Había esperado tanto este momento que casi creyó que nunca llegaría. Todo su entrenamiento, todo el odio que había almacenado hasta entonces. Quería hacerle pagar. Devolverle el daño que le hizo.
-No...puedo- objetó indeciso, intercalando su mirada entre el reloj de pared y el semblante surcado de arrugas de la anciana-. En verdad quiero ir, ¿No podría decirle que estoy en la sala de espera?
Chiyo se puso de pie de un salto.
-¿Crees que mi nieto es estúpido?- siseó colérica-. ¿Qué es más importante que apoyarlo cuando más te necesita?
Naruto bajó la mirada ante la severa acusación. Chiyo tenía razón. Sasori lo necesitaba. No podía abandonarlo ahora. Ni siquiera por su venganza.
-Iré- suspiró, tensando primero los puños y después relajando gradualmente los hombros cuando Chiyo se acercó a palmearle la espalda.
-Andando- presionó ella, enderezandose para emprender la marcha.
Aunque sabía que acababa de perder su oportunidad, que tal vez empeoraría su situación y que lo tendrían por un cobarde, Naruto decidió hacer caso a lo que dictaba su corazón y no su mente.
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Aprender a pelear.
FanfictionCuando cruzaron el límite, Naruto supo que tenía que hacer algo, y pronto. [SasorixNaruto]
