El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras
No sabía cuándo ni cómo, pero Alex había recorrido la distancia que los separaba hasta llegar a la joven, consiguiendo también tirar de su brazo a tiempo para que no fuera devorada por la criatura. El joven había necesitado de todas sus fuerzas para conseguir salvar a la chica; aunque, desde que tenía el brazalete, había sentido que sus músculos podían cargar más fuerza de lo habitual.
Fuera como fuere, había conseguido salvar de Li. Sin embargo, no había calculado bien su fuerza y ambos terminaron cayendo al agua. El agua helada caló rápidamente la ropa de Alex, entumeciendo sus músculos. Además de aquel cambio de temperatura, el joven se quejó del golpe que él había amortiguado con su espalda. Mientras que Li no estaba del todo empapada, el chico había sido la colchoneta sobre la que había caído.
Cuando las miradas de ambos se cruzaron, Alex vio que la chica parecía tan sorprendida o incluso más que él. Ella abrió la boca y Alex esperó el sermón por haber abandonado la zona segura —si es que había alguna allí—, pero no llegó ninguno. Li volvió a cerrar la boca, apretando los labios mientras le sostenía la mirada.
El joven no estaba seguro del todo, pero creyó escuchar un "gracias" por su parte.
Aún asombrados por la hazaña del chico, ambos se percataron de que estaban demasiado tranquilos. Desviaron la mirada, preguntándose por qué la criatura no los había atacado durante aquellos segundos. Pronto descubrieron que esta había vuelto a centrarse en la pareja, la cual estaba apenas a un par de metros de la orilla. La cojera de Ana atrasaba su avance.
Sin pensarlo una segunda vez, el cuerpo de Alex se puso en pie decidido a... ¿qué? ¿Salvarlos? ¿Él? Tan pronto como avanzó, su cuerpo le recordó que no poseía el equilibrio de Li. Al intentar subir de nuevo sobre las rocas, sus zapatillas mojadas se resbalaron. A punto estuvo el joven de volver a caer al agua de nuevo de no haber sido por la chica, quien lo agarró a tiempo.
—Gracias —dijo Li. Él creyó no haberla oído bien. Deseó poder grabar aquella escena en su mente. ¿Cuántas veces había escuchado a la joven darle las gracias?—, pero obedece por una vez. Quédate aquí.
«Ahí está...el "pero"», suspiró Alex. Aunque la voz de la chica era firme, su tono parecía más una súplica.
Los próximos gritos que escuchó Alex se le metieron en los tímpanos. Tan pronto como enfocó la vista en el lugar de donde provenían, se arrepintió en el acto. La criatura había atacado a la pareja en aquellos segundos en los que él se había resbalado. Al contrario que con Li, al animal sólo le había bastado una oportunidad para acertar su ataque. Y, aunque la víctima había resultado ser más habilidosa de lo que se esperaba, no pudo evitar salir herido. Sin embargo, que Fran siguiera con vida era todo un milagro. No cualquiera podría haber salvado a su prometida a la vez que evitaba la muerte.
La sensación de admiración era opacada; no obstante, por la desagradable imagen que vieron los ojos de Alex. Aunque la bestia no había alcanzado de lleno al hombre, sus dientes sí se llevaron por delante el brazo de este. Era un corte irregular y deforme. Se notaba el lugar allí donde los afilados colmillos habían desgarrado la piel y el músculo, incluso cortado el hueso. Ver aquella dantesca imagen en la que los tendones eran visibles causó náuseas a Alex, quien apenas comprendía cómo Fran podía seguir consciente.
Si la pareja antes resultaba una presa fácil, en ese entonces lo era aún más. Detenidos sin poder moverse, ya no sólo por la cojera de Ana; sino también a causa de la herida de Fran, la pareja estaba atemorizada y exhausta, solo les quedaba encogerse abrazados mientras esperaban su fatal destino.
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VINCULADOS
FantasyAlex, un joven universitario, descubre un misterioso huevo que altera su vida por completo, vinculándolo a fuerzas sobrenaturales que no comprende. A medida que extraños sucesos se desarrollan, Alex se encuentra en el centro de una batalla entre pod...
