El cuerpo de Li estaba frío, pero donde fuera que sus cuerpos se tocaban, quemaba. Había anhelado siempre ese contraste, ese fuego sereno entre su piel y la de él.
La madrugada aún no había llegado; el mundo permanecía sumido en la penumbra, la playa desierta, y por un instante, todo parecía estar suspendido en el tiempo, regalándoles un momento en medio del caos. Habían pasado ya cuatro días desde aquella noche. En otro tiempo, Li habría considerado esos días solo como un reencuentro esperado. Pero entonces, para su sorpresa, su corazón no lograba disfrutar del todo de la presencia de Nian, como si la sombra de lo ocurrido la atrapara sin dejarla respirar.
Los recuerdos de esa noche, la muerte trágica de la pareja del hotel, el cuerpo sin vida de aquel joven, el rostro de Alex... todo eso la perseguía en silencio, llenando su mente de nudos que no lograba deshacer.
—El primer Festival del Bote del Dragón lejos de casa —susurró Nian, su voz suave rompiendo el silencio que se había posado sobre ellos.
—Una de tus fiestas favoritas —recordó Li, acomodándose más cerca de él, deseando aferrarse a la calidez de su abrazo—. Siento que te lo pierdas.
Nian la rodeó con sus brazos, como si ella se fuera a escapar como la arena bajo sus pies.
—Espero que no te estés disculpando por esto —dijo él—. Ni se te ocurra pensar que esto es culpa tuya. Nosotros no somos culpables de nada, a pesar de todo lo que puedan decir.
—Este año no podremos ganar la carrera de botes —cambió de tema ella, intentando evadir los pensamientos que no la dejaban en paz.
Nian sonrió, y esa sonrisa pareció iluminar la oscuridad a su alrededor.
—Tienen suerte —bufó—. Ahora podrán ganar sin nuestra participación.
—Podríamos robar un barco y navegar por aquí, ¿qué dices? — bromeó ella, sabiendo que ambos eran capaces de hacerlo si así lo quisieran.
La risa de Nian llenó el aire con una melodía familiar en la que encontraba consuelo.
—No es necesario. Competir era divertido, ganar también, pero lo que realmente extraño son los zongzi de recompensa.
Li sonrió. La nostalgia volvió a invadirla, pesada y amarga, pero llena de una ternura inexplicable. Recordó todo lo que habían dejado atrás, y a pesar de que nunca dudaron en tomar esa decisión, el peso de las consecuencias se sentía profundo en su pecho.
El sonido del mar les abrazaba, suave, como si intentara calmar el tumulto dentro de ellos. La arena dorada, la brisa salada, todo parecía ofrecerles consuelo, pero no podía borrar la nostalgia.
Nian la apretó más contra él, envolviéndola en la calidez de su cuerpo. La suave presión de sus brazos a su alrededor la hacía sentir segura, como si el mundo entero se desvaneciera en ese abrazo. Sus dedos acariciaron su cabello con ternura.
Li giró su rostro y sus ojos se encontraron con los de Nian. En su mirada encontró un reflejo de los mismos sentimientos que la inundaban. No había necesidad de palabras, porque en ese instante sus almas hablaban en un idioma que solo ellos entendían.
Nian no escondió lo que sentía, y no podría haberlo hecho incluso si lo hubiera intentado, porque ella lo conocía mejor que nadie. En lugar de palabras, sus labios se encontraron en un suave roce, una promesa silenciosa de que juntos superarían cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino.
Sin ninguna razón, Li de pronto quiso llorar. El sabor de la melancolía se había impregnado de dulzura.
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VINCULADOS
FantasyAlex, un joven universitario, descubre un misterioso huevo que altera su vida por completo, vinculándolo a fuerzas sobrenaturales que no comprende. A medida que extraños sucesos se desarrollan, Alex se encuentra en el centro de una batalla entre pod...
