No ver lo importante por tener la vista obstruida por lo trivial
La aldea parecía estar en pleno caos. Jun no entendía qué ocurría, pues acababa de regresar de una de sus primeras misiones en otra ciudad. Tras un largo viaje de medio día, lo último que esperaba al regresar a su hogar era encontrarlo patas arriba.
Al cruzar la puerta, no tardó en encontrarse con su hermano mayor.
—Hermano, ¿qué está pasando aquí? —preguntó, su voz entrecortada por la sorpresa.
—Jun, ¿cómo te fue el viaje? —respondió su hermano, sin desentonar en su tono calmado al ver a Jun entrar en casa—. Es Shang Nian, no se ha presentado a la reunión de hoy —continuó, su tono grave—. Teníamos una reunión importante tras lo que dijo el maestro Sui, pero no ha aparecido en todo el día. Los mayores temen que haya huido.
Jun quedó mudo, desconcertado. Conocía a Nian, su compañero y amigo, y sabía que era obstinado y no siempre obedecía las reglas, pero nunca había imaginado que llegaría tan lejos como para huir. Huir y desobedecer de esa manera era un acto de deshonra, algo que no solo mancharía su nombre, sino el de su familia. Ir en contra de las autoridades de la aldea lo convertiría en un enemigo.
Sin pensarlo dos veces, Jun corrió de su casa, sin esperar a que su hermano pudiera detenerlo. Su mente estaba ocupada en una sola cosa: verificar por sí mismo si lo que le había dicho su hermano mayor era cierto. El camino hacia la casa de la familia Shang estaba grabado en su memoria. No podía perderse, además, la vivienda de Nian era de las más destacadas de la aldea.
Antes de llegar siquiera a la entrada, el pánico se instaló en su pecho. Un gran número de personas se amontonaba frente a la casa de la familia Shang.
—¿Cómo es posible que no puedas controlar a tu propio hijo? — gritó un hombre con indignación.
—¡No me creo que la mayor de la familia Xia no sepa nada! —vociferó otro, con el rostro encendido por la furia.
En el centro de la multitud, estaba Li, tratada como cual delincuente.
—Os he dicho la verdad, no sé dónde está —respondió la joven, con voz firme.
Nadie la creyó. Sus palabras parecían solo avivar aún más la ira de los presentes.
—Ja, no me creo que se haya marchado sin compartir sus planes contigo —dijo uno de los hombres con desdén.
—Está claro que todo lo que dijo el maestro Sui era cierto.
—Vosotros dos os habéis estado burlando de todos, de los que os dieron techo, comida, y los que os criaron. ¿Cómo osáis desobedecer con tanto descaro?
—Nos advirtió el maestro Sui. No debimos haber sido tan generosos con estos niños que amenazan con destruirlo todo.
—Lo mejor sería un interrogatorio más duro, de otro modo, no conseguiremos que diga nada —sugirió un hombre, mirando con dureza a Li, que luchaba por mantener su compostura mientras la sujetaban por ambos brazos.
Jun sabía exactamente a lo que se referían: un interrogatorio más duro implicaba tortura. Sintió el estómago retorcerse mientras observaba a Li, quien intentaba ocultar el dolor que causaban las manos de los hombres en sus brazos. Jun quiso llegar hasta ella para ayudarla, pero la multitud no le dejó hueco alguno por el que avanzar.
La discusión continuó durante varios minutos, hasta que finalmente los padres de Nian salieron de la casa. En cuanto aparecieron, todo quedó en silencio. Aquellos dos eran figuras veneradas en la comunidad.
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VINCULADOS
FantasyAlex, un joven universitario, descubre un misterioso huevo que altera su vida por completo, vinculándolo a fuerzas sobrenaturales que no comprende. A medida que extraños sucesos se desarrollan, Alex se encuentra en el centro de una batalla entre pod...
