9 de Agosto de 2015. Hotel.
Desde su partida me he vuelto frágil, me he vuelto sensible, he dejado de ser tan dura, y fría, como antes acostumbraba. Soy tan bella, que con cualquier mal movimiento me rompo, me han reconstruido tantas veces, que ya perdí la cuenta. Me asome por las ventanas de las demás habitaciones, unas estaban solas, otras estaban ocupadas; veía como llegaban las muchachas con sus novios, o lo que fueran, todas en una manera perturbadora, haciendo de las suyas, preparados para no dormir en esa noche, para causar insomnio en los demás huéspedes como yo.
Lo único que pude pensar de estas chicas, fue, "no le veo nada de malo, es su cuerpo, ellas hacen lo que quieran con él, no serán p*tas hasta que no entreguen su alma, mientras tanto que disfruten de su vida", lo que me dejo pensando es aquellas chicas que en el acto se enamoran, que pasara con ellas, que harán.
Me aleje de la ventana, para dejarme caer sobre la cómoda cama, me deje caer con un extenuante cansancio, traigo la pijama apropiada para una noche en la que el calor llena la habitación, mientras estaba acostada me miraba, y pensaba, que frágil soy, y que fuerte a la vez, el que amo me puede romper con una sola palabra, más sin embargo, cualquiera que me quisiera dañar, produce en mi una fortaleza, y me hace más fuerte.
La habitación estaba oscura, lo único que me alumbra era la luz de afuera, pues deje abiertas las cortinas, el aire entraba con mucha fuerza, pero a la vez el calor me hace sudar; mientras el sudor corría por mi cuerpo, hacia que en mi piel tomara un efecto de brillo, mi piel brillaba, pero rápidamente secaba por el frío, eran dos elementos unidos, que llenaban el lugar, aún no entiendo la necesidad de dejarme sola, pues así estoy sola, sin compañía, solo acompañada de mi soledad.
La luna resaltaba en la ventana, y las estrellas de igual manera, típico de la noche, antes de dormir te dedicas a ver la luna, y las estrellas.
Tomo mi celular para ver la hora 0:31, un poco tarde, más sin embargo pasarían unos cuantos minutos antes de que opte por dormirme de una buena vez.
Tuve un momento de relajación, en el cual cerré mis ojos para conseguir dormirme, más sin embargo en ese lapso de tiempo, pude contemplarme en un pensamiento, estaba yo ahí, hecha de vidrio, cualquiera que quisiese hacerme daño, yo era capaz de cortarlo, pues hería a cualquiera que quisiera herirme a mí, más sin embargo, en ese sueño, o lo que sea, lo vi a él, estaba ahí, y se acercaba a mí, a él no le hice daño, más sin embargo él, con tan sólo tocarme, causaba un rompimiento en mí, estaba deshecha, rota; y eso era cierto así me siento, desde que él decidió irse, desde que decidió alejarse, y me doy cuenta que el calor que siento, es como aquella noche, que pasamos, aquella noche, en el que fui un ángel caído, y el fue mi demonio, en la cual, estábamos encerrados en el infierno, y huir no era una opción, era un placer estar ahí con él, eso me recordó el tremendo calor que hacia, y el aire frío que provenía de afuera, era lo que sentía que me decía, "él se ha ido", "él no regresara", "él ya no está", palabras tan reales, pero tan capaces de hacerme tanto daño.
Yo soy frágil, soy un ángel frágil, soy una flor frágil, soy celestial, pero frágil, y yo decido quien me va a romper, o no.
