Sin detenerme a pensar si eres cumbre o abismo, luz o sombra, oasis o erial; no te dejo de pensar...
de recorrer tus trazos...
la forma de tus labios.
El perfume de tu rastro, sahumerio energizante, sonroja mis mejillas...
y tu luz... se descuelga bordeando mis aristas, dibujas mil caricias.
Ya no insisto en retenerte, ni con mi amor turbarte, porque te quiero a ti...
pero reo no... confeso sí, de este afecto abisal... inmensurable... sin igual.
