10 de Agosto de 2015. Hotel.
Ámalo, incondicionalmente, quizá algún día él te lo agradezca, tal vez no, pero ámalo.
Ámalo, porque quizá el no tiene quien lo ame de verdad, él no tiene a alguien que le demuestre sentimientos bastante fuertes para penetrar hasta su alma, ámalo sin razón alguna, ámalo por lo que es, no lo ames por sus virtudes, pues así no seria un amor completo, seria un amor incompleto, ámalo por sus errores, por sus desventajas, por sus defectos, no lo ames por sus bonitos ojos, ámalo por lo que no te gusta, ámalo cuando esté de grosero, ámalo cuando te odie, ámalo, ámalo cuando él se sienta enfermo, ámalo cuando sufra de amor, ámalo cuando se sienta solo y deprimido, ámalo siempre, sin falta.
Ama las mañanas en las que él te llama para contarte de su nueva aventura, ama cuando por las noches lo ves liarse con una nueva chica, ama cuando te pregunte a que chica elegir, tú ámalo; él te amara también, quizá nunca lo acepte, o nunca te lo confiese, quizá nunca te agradezca el inmenso amor que le demuestras, pero que no te importe nada, tú ámalo.
Ámalo en su faceta de romántico, en su faceta de mujeriego, en su faceta de pervertido, en su faceta de flojo, en su faceta de productivo, en su faceta de amoroso, en su faceta de enojón, en su faceta de aburrido, en su faceta de triste, tú pierde cuidado, tú ámalo.
Ama los lunares de su cuerpo, el color de sus ojos, la tez de su piel, la blancura de sus dientes, el rubor de sus mejillas, ama su peso, ama su mente, ama lo que es, no le pidas cambiar, pues nadie quiere cambiar, no le pidas nada, déjalo ser libre; no lo ames de manera que él se sienta oprimido, se sienta preso en ti, déjalo sentirse vivo, déjalo vivir, déjalo ser.
Y cuando hayas echo todas estas cosas, sentirás lo que es un amor incondicional.
