No te soñé, no te espere, no te ansié, ni siquiera te imagine.
Vas por la calle, sintiéndote uno en un millón, desprendiendo esa personalidad excitante, despojándote de esos pensamientos tan caóticos...
Embelesas tu entorno, tan primoroso en tu caminar, sintiendo esa carga de miradas que se posan sobre ti...
Te miras tan seductor, tan sugestivo...
La belleza no se iguala a ti, mi amor.
Sientes sobre ti la mirada cautivada de tantas... A las que me vuelvo cómplice.
No amor... No miento, mi boca está llena de razón y verdad.
Son las palabras y los versos más sinceros puestos sobre mi.
Yo sólo me siento fascinada de tomarme el tiempo de desearte, anhelarte, quererte, amarte con la mirada.
Tu imagen es tan cautivante que se ha quedado grabada en mi memoria...
Me siento por las noches a pensarte y por las mañanas a deleitarme en tu recuerdo.
Abrazas mi alma con tu esencia insuperable, me arrancas los suspiros del aliento tan entrecortado que me has dejado con tus besos...
Acaricias mi sistema nervioso con tu sonrisa, desenfrenas mis emociones y mis sentires con el suave toque de tus manos, extiendes mi tiempo de vida con tus palabras tan excitantes, endulzas mi oído con tu aliento fresco sobre mí.
Me fascinas.
