12 de Agosto de 2015. Tras la helada ventana.
Culpable eres de que te ame cada vez más, mirando como esa pasión se desfoga por tus pupilas, exacerbas mis ganas de beberte a besos.
Culpable eres de robar mi calma y mi sosiego, invades sutilmente el tiempo en que respiro y mi único deseo es abrevar de tu amor.
Culpable eres de enclaustrarme en un abrazo, cuando arrojas mi alma entre universos de colores, y tu luz vuelve mi faro guiando mis pasos.
Y aunque culpable eres, me condenas a no vivir si no es a través de tu aliento, eres mi pretexto perfecto para seguir soñando.
Poco a poco voy descubriendo la luz de tu verdad, y la oscuridad de tus mentiras, dulces y destilantes de miel, de tus jugosos engaños, llenos de seguridad, y de la expectativa que éste me hace sentir.
Mágia, mágia la pruebo, al fluir de tus palabras, al fluir de tus lagrimas, al fluir de tu hilarante y extrovertida risa.
Me abraza ese sentimiento de amor, amor por ti, que nació de una mirada, y se ha convertido en la tempestad de mi alma.
Cúlpame de no dejarte ir, pero no lo ansio hacer, pues lo único que quiero, es una oportunidad, ese vivo deseo de por lo menos un instante, sentirte entre mis brazos, acompañado por el amor, y la pasión.
Culpable eres, de las tristes noches, eternas, llenas de oscuridad, y lagrimas amargas, de la desesperación desenfrenada, culpable eres de mi dolor.
Yo me fumo tus palabras en un cigarro, me bebo tus besos en un trago, y me derrito como vela ante una caricia tuya.
Las palabras fluyen de mí, de mi mente, de lo más profundo de mí, algunas veces, fluyen con amor, y cariño, otras veces fluyen con rencor y desprecio, otras con tristeza, nostalgia, y melancolía, pero siempre tienen algo que expresar.
La luz de tus ojos, incoparable a la luz física, es una luz más allá de lo posible, es una luz especial, una luz fuera de lo normal, una luz metafísica.
El deseo de compartir algo juntos; podré vivir de tu aliento, podré ver con tus ojos, podré sentir como tú, podré amar como tú, podré aprender tantas cosas de ti, en tan sólo unas horas, pues tal es mi deseo, que no reniego de aprender tales cosas.
Quiero que dejes ese sabor amargo en mis labios, sabor amargo al cigarro que te has fumado, quiero que destiles de ti, ese aroma a alcohol, proveniente de tu aliento, y de la larga noche que pasaste ayer, tomando, y bebiendo, tus amores, quiero que en mi impregnes tu loción, y que dejes marcadas tus manos, sobre mi cuerpo.
Quiero ser parte no de una típica y monótona rutina, sino quiero, ser parte de algo inigualable, algo díficil de creer, algo más allá de la realidad, no quiero ser el recuerdo de un viejo amor, abandonado por la falta de amor, quiero ser aquella que no creíste que te pudiese enamorar, más sin embargo, te tiene impresionado por la manera de ganarse tu corazón, quiero que conmigo beses cada uno de los versos de mi vida, y desahoges tus penas, y tristezas, en mis brazos, quiero que me cuentes cada uno de los amores olvidados, y que me digas que te ha roto el corazón, quiero ser parte de un mismo sentir contigo, quiero que cuando te entre la nostalgia, te refugies en mi lecho.
Quiero ser tu alegría, y tu deseo.
Culpable eres de mis vanas e irreales ilusiones, culpable eres de todos los efectos que tengo en mí, tales como el amor, la pasión, el deseo, la ilusión, del enamoramiento, de las sensaciones causantes por amor hacia ti, culpable eres de todo.
Culpable eres de ser lo que más amo en la vida.
