Capitulo 53

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La duda podía respirarse con tanta facilidad como los suspiros del miedo, la inmensidad del cielo infinito y la neblina embrujada en medio de un mar de confusión, peligro y la extensión inmensurable del océano salvaje que la rodeaba.

Era intenso, apenas superada por el frio de la madrugada que enviaba escalofríos tirantes a cada uno de sus miembros. Ella quiso sacudirse, pero no lo hizo, solo permaneció de pie, con el traje pesado contra sus hombros, oprimiendo su pecho y cada una de sus respiraciones controladas.

Para evitar pensar en ello, llevaba horas concentrándose en el Agua. Donde quiera que mirase, allí estaba. Al frente, rompiendo contra la proa del enorme barco, a la izquierda, levantándose en una ola desvaída que sacudía toda la embarcación, a la derecha, hundida y peligrosa, e incluso hasta a sus espaldas. Lo habían llamado Babor y Estribor en sus lecciones, antes de discutir por la forma de pronunciación y terminar estampando un mapa en varias cabezas. Nunca fallaba, especialmente con personas impacientes. Personas sobrenaturales preocupadas e impacientes.

El mar nunca le habia dado demasiado miedo. Solo el controlado, el que se resumía a un respeto silencioso que cualquier citadino sin demasiada experiencia con la naturaleza y su espiritualidad podía tener. Era de un gris azulado oscuro tan potente como el del cielo. Ambos sumidos en un color único que, ella estaba segura, pocas personas habían tenido el placer de experimentar.

Incluso bajo el alba del sol naciente, aun cubierto por la oscuridad de una noche llena de dudas y penumbra, aun así, le parecía tan hermoso y tan grande, tan inmenso como su propia duda.

Esa que sonaba y sonaba en su cabeza, como un violín incesante que cubría incluso el sonido más fuerte del mar, o el mínimo pitido agudo de la alarma, o hasta el zumbido del sistema de ventilación o el impacto de la maquinaria contra las olas.

Desde donde estaba podía ver los ventanales de la cabina del capitán, un par de metros hacia atrás, elevada por sobre la proa, donde ella se encontraba. Desde ahí podía ver los paneles laterales, las luces frías y parpadeantes, las rejillas endurecidas, las cajas negras empotradas al suelo e incluso parte de aquella pantalla fluorescente que daba hacia el tablero principal. Habia oído uno que otro termino sobre los controles; La radio marina, el intercomunicador interno, el telégrafo, y aunque no conocía a fondo el significado de estos sí que sabia sobre los sistemas de seguridad, los botiquines, los arneses, hasta la posición probable de la escotilla.

Le habían obligado a memorizarlo, un fastidio necesario que no podía rechazar, mucho menos sabiendo que su propia supervivencia era directamente proporcional a ese conocimiento.

Un alto hombre paso a su lado, haciendo señas con una luz en la mano izquierda. Su traje de exterminador se asemejaba al de ella, aunque mucho más complejo, y con una marca en el pecho que señalaba su estatus... en la embarcación y en el departamento capilar. No habia podido evitar notar que quienes lo tenían estaban, bueno, calvos.

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⏰ Última actualización: 4 days ago ⏰

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Lycans III: ApoteosisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora