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Mehgan
Siempre me pregunte cuanto miedo podría llegar a tener, ¿Qué tanto podría este afectarme? Aunque difícil, siempre habia una parte de mi que albergaba la posibilidad de nunca tener que enterarme. Además de la ligera esperanza, enfundada por los ánimos de Tía Ancy, Amber e incluso Darcy, de poder mantener la calma
Me aferre a ese rayo de esperanza cuando el caos se formó. Quizá era porque habia estado en batallas desastrosas durante el Eclipsis o en el templo de Samael, o quizá era porque era un caos completamente distinto, pero logre mantener las voces a raya y el temblor usual en mis extremidades bajo control.
No habia razón para peleas sangrientas o ángeles furiosos o un serafín en peligro inmediato, en su lugar una tensión áspera y cruda, niveles de poder oscilantes y opiniones aferradas a sus dueños como arboles antiguos con raíces inamovibles bajo la tierra.
Por otro lado, quería golpear a Nick.
No habia sido el pensamiento inmediato. La violencia jamás iba a ser mi primera respuesta... Excepto que, cuando escuché sus palabras, sentí un sabor agridulce en la boca y un recuerdo se disparó que cruzo desde mi espina dorsal hasta mi cerebro.
Una vez, mucho tiempo atrás, él y yo habíamos estado en exactamente la misma posición que Felix. El contexto era diferente por completo, y eso lo entendía... lo entendía, pero no podía procesarlo. ¿Estaba siendo absurda, patética, o incluso exagerada...? Felix no era un capturado, era un traidor, y se necesitaba su información. Pero Nick lo hacía sonar como una acción disfrutable, como si la tortura que podía infringirle era preciosa y dulce para él.
Pero Nick mentía. Y vaya que triste mentira. Lo habia visto en al calabozo improvisado, habia visto el dolor en su mirada, sus nervios, su incansable dolor. Recordaba sus palabras durante nuestro secuestro, conocía más de él de lo que se esperaba. Estaba sufriendo y esa declaración solo habia sido una forma estúpida y apresurada de lidiar con todo lo que sucedía.
Habia un largo tramo de diferencia entre probar un punto diciendo la verdad y ser cruel y despiadado con declaraciones burlonas sobre tortura. Era como reírse en la cara de los vampiros, cuestionar su poder, su posición, ¿Era la única que lo pensaba? Era... era...
Era tonto. Demasiado tonto.
Y estaba segura de que no era la única que lo habia pensado. Pero las palabras ya estaban dichas y el daño ya estaba hecho. ¿Y quien era yo para cuestionar que se decía y que no? Nick habia dicho la verdad -burlándose o no de la incapacidad de los vampiros- y habia afilado el extremo final de los argumentos que Tía Ancy y Nathan habían comenzado.
Incluso yo, desconociendo todo el trasfondo, podía entender que habia capas y capas de historia e interrelaciones sobrenaturales siendo expuestas en la conversación, porque no se trataba de grupos contra otros, se trataba de grupos temerosos a extinguirse en búsqueda de una salida.