Capitulo 44

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Nick

El cielo habia oscurecido casi por completo cuando comencé a sentir las consecuencias tardías de llevar casi tres días sin dormir. Aun eran poco intensos, pero en definitiva notorios. Parpados ligeramente pesados, cuerpo rígido, y un ardor esporádico en los ojos cuya intensidad fluctuaba constantemente gracias a las pantallas a las que llevaba pegado casi dieciocho horas.

Era el peor momento para dejar que el cansancio, una de las pocas afecciones que Lycans podían sufrir, me distrajera de la gran cantidad de cosas que tenía que hacer.

Por suerte, eran síntomas fáciles de ignorar.

En mi mente habia tantas cosas, temas, Situaciones, sentimientos, que me preguntaba cómo era posible que aún no me hubiese desplomado sobre el duro suelo.

Era difícil dejar de pensar. Aún más difícil que pensar en sí mismo. Y habia tanto... tanto...

Una ventana en el sistema parpadeaba en la pantalla. La segunda decodificación presentaba un error. Aprete los puños. Mis uñas rozaron las heridas rosáceas en mis manos. Cada que repetía la acción, se volvían a abrir. Habría pedido algún tipo de medicamento para soportar la incomodidad, pero parecía innecesario gastar suministros médicos en cortes que iban a desaparecer en minutos.

Sin embargo, no habia considerado que no podría controlarme a mí mismo... por horas.

Los cortes eran profundos, y no podían curar si no dejaba de hacerlo. Lo sabía. Era tan... inmaduro y patético...

Pero, ¿A quién le importa?
Funcionaban más como una alerta que una herida. El dolor me recordaba que necesitaba estar alerta, que recopilar y decodificar la información era más importante que quejarse y que cada minuto perdido era un año de espera para Amber y Edward.

Además, me ayudaba a no pensar en ese maldito vampiro.

Su localización resonaba una y otra vez en alguna parte de mi mente. Entre las sonrisas, el miedo y los secretos que habia intentado ocultar. Entre el pasado con mi familia y el futuro impredecible sin ella. En la mentira y la verdad. Entre el miedo a seguir la vida sin ellos... y las ganas de verlo muerto.

Matar nunca habia parecido una opción viable para nada. Siempre habia estado ahí, una nube negra presagiando maldad y algún tipo de pecado original que ningún Lycan temía. Excepto yo. Pobre alma inútil.

Era la primera vez que entendía su propósito. No se trataba de acabar con una vida. Se trataba de cobrarla. Y el deseo se repetía una y otra vez en mi cabeza, trazado con cincel en el duro hueso de mi cráneo: Él tenía que pagar. Alguien tenía que hacerlo pagar.

Pero no puede ser el...

...Página doscientos treinta...

... necesito dormir...

Lycans III: ApoteosisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora