Después de ir a ver a esa señora, tuve un gran problema y supe que estar con ella no sería una tarea fácil. Podría decirles que apenas me vio se puso a gritar como loca y dijo que no iría a ninguna parte con una desconocida, fue tan grande el escándalo que hizo, que una enfermera vino corriendo. Al principio la enfermera me miro raro, como pensando que me había vuelto loca, yo sólo le dije que ella estaba sola, y que tenia amnesia, la enfermera comprendió todo y decidió ayudarme. Tuvieron que sedar a esa abuela, para que se calmara.
Después de sedarla, como se dieron cuenta de que yo estaba sola, llamaron a unos hombres y para no romper las reglas, nos llevaron a casa en ambulancia. Les agradecí mucho, sobretodo porque dejaron a la señora en la que había sido hasta ahora mi cama, porque ahora se la daré a ella el tiempo que se quede conmigo, mientras tanto yo puedo dormir en el sofá.
Ahora me encuentro en la cocina, estoy preparando una cena para las dos, no tengo mucho dinero, pero pude hacer arroz —que quedó bastante sabroso, porque lo condimenté con una salga que tiene toques de orégano y un poco de zanahoria, ya que eso le da más sabor y es mucho más sano que la sal—, y bueno, también pude hacer tres albóndigas de carne, que son deliciosas.
Estaba sirviendo la mesa cuando sentí un ruido, me acerque a la anciana y ella llegó al sillón donde se sentó.
—¿Por qué estoy aquí? —me preguntó mirándome, se veía desorientada.
—Porque tuviste un accidente y caíste en un hospital, donde nadie tiene documentos que confirmen quién eres —respondí con tranquilidad—, Necesitabas ayuda o te dejarían en ese hospital por un largo tiempo.
Ella pareció meditar mis palabras.
—¿Dices que técnicamente soy un regalo? —parecía indignada.
—Claro que no, es imposible regalar a una persona.
—Claro. Pero soy tu obra de caridad. ¿Crees que soy tonta? Debes querer dinero o algo así, mira está casa, es una basura.
—Creo que...
No puedo insultar a una anciana, ella puede ser odiosa, insoportable y lo que ella quiera. Pero... estamos en la misma situación, ella se encuentra sola y no tiene nadie a quién acudir, ¿por qué yo no debería ayudarla? Que sea una anciana insoportable, puede que esa no sea su verdadera identidad.
—¿Un ratón te comió la lengua? —preguntó ella con sorna.
—No, claro que no. Creo que sólo la quiero ayudar, y hablando de ayuda, prepare una cena deliciosa, por favor, puede sentarse.
Ella vio la casa y se dio cuenta de que la mesa estaba servida, sin pensarlo dos veces se sentó y escrutiñó la comida con una mirada que no reflejaba ninguna expresión.
—Huele bien, pero es un plato pobre.
—Lo sé, no tengo muchos recursos.
—¡Lo sabía! —gritó ella soltando su tenedor—, ¡Lo que tú realmente quieres es dinero!
—No es así. Yo sólo quiero cuidarla y mantenerla bien.
—¿Esperas que me encuentre bien comiendo comida de mala calidad, comida de gente pobre? —preguntó ella.
Ante esas emociones fuertes que ella demostraba, pude ver que empezaba a sudar y su pulso se aceleraba demasiado rápido, a pesar de todo sentí preocupación por ella, porque es una anciana solitaria, no merece tener que pasar por todo esto.
—Tranquila por favor —dije con naturalidad, ella ya había gritado demasiado—. Tienes que estar lo más tranquila posible, recuerda que vienes saliendo del hospital, no debes sobresaltarte por todo.
Ella me miro, asintió y limpió el sudor de su frente para después beber de un sólo trago todo el jugo de frutilla que había servido en su vaso.
—Niña... ¿Por qué te comportas así conmigo? —preguntó después de beber el jugo.
—¿Así cómo? —pregunté mirándola algo confundida.
—No he sido muy amable, y lo admito, pero tú pareces tener una paciencia infinita conmigo, o tal vez... Estás actuando, no lo sé...
—No estoy fingiendo —suspiré, hablar de esto es algo difícil para mí—. La verdad es que perdí a mis padres y también a mi hermano hace poco, me he sentido muy sola y he tenido que descubrir lo difícil que es vivir sola y sin dinero. Ha sido todo muy difícil, algunas personas me han ayudado, pero no me gusta ser una molestia, he estado buscando un empleo, pero es difícil que te contraten sin una documentación —ella me miraba fijamente, escuchando atentamente todo mi relato—. Y bueno... No me gustaría que alguien tenga que pasar por esto, mucho menos en solitario, porque es algo fuerte, por eso apenas la vi tirada en la calle, la lleve al hospital, y cuando dijeron que no había modo de comunicarse con su familia, no dude en traerla hasta aquí para poder ayudarla.
Ella parecía meditar mis palabras. Me escudriño por completo y yo sólo sonreí, porque me sentía contrariada. ¿Por qué sentía tanta confianza en esa ancianita que ni siquiera conocía?
Ella dejó de mirarme, y pues... Comió un gran trozo de carne.
—Debo decir, que está carne es deliciosa —dijo sonriendo—. Me parece que si tuviera memoria, podría decir que es la mejor carne que alguna vez he comido, pero no recuerdo tanto.
—Muchas gracias —dije sonriendo, y por sorprendente que parezca, ella me devolvió esa sonrisa. Creo que... Ella empezaba a abrirse un poco ante mí, y eso me pareció genial, las cosas no serían tan complicadas como yo había pensado.
—...—
—Entonces lo que realmente pasó fue que Debby y yo...
Maia y yo estábamos en un restaurante comiendo comida chatarra, ya que ella tenía antojo de esas cosas. A veces se preocupa mucho por su figura, y a veces sólo quiere darse un respiro, no entiendo a las mujeres.
En fin... Recién habíamos llegado y ella no dejaba de hablar acerca de su mejor amiga, Debby. Yo no podía escucharla. ¿Por qué? Porque mi mente me traicionaba, y sólo podía pensar en lo que le habia hecho a mi abuela, ¿Cómo pude ser tan carajo? Puede que Martina sea una vieja insoportable que cree que lo sabe todo, y que manda a todos los Lynch, pero en el fondo... Ella es mi abuela y la amo.
—Y después de todo, resulta que ella y yo...
—Maia... —la interrumpí, si seguía hablando me haría vomitar—, No me siento bien, así que me iré, nos vemos otro día.
Y así, sin darle tiempo de seguir hablando, o de preguntar algo, quizás de tomarme de la mano o alguna de esas tonterías de novios, me fui.
La verdad es que estoy desesperado, lo único que quiero es encontrar a mi abuela, viva. No quiero que le pase nada, ella... Ella nos ha dado todo, de no ser por ella, los Lynch de verdad no seríamos nada.
—...—
Ahora esa chica que dice llamarse Laura, se había ido a dar una vuelta, me dijo que buscaría un empleo para que así yo pudiera estar en mejores condiciones. Sé que me comporto mal, pero mi cabeza es una bomba apunto de explotar, puesto que... No recuerdo nada, ¿Cómo me llamó? Es increíble que ni siquiera sepa algo tan básico.
Ahora que estaba sola, salí de la casa para dar una vuelta. Laura me pidió que me cuide, que saliera muy poco, dos horas, nada más, porque sino podría pasarme algo malo.
Iba caminando, para esconderme del sol debajo de un árbol, pero en eso... Alguien toca mi hombro, me volteó y...
¡Hola! ¡Siento mucho no haber actualizado antes! La verdad es que muchas cosas me han quitado tiempo, pero cada vez que puedo tomó algo de mi tiempo y escribo aunque sea un poco, no me olvidó de las novelas. En fin... ¡Pronto vendrán muchas sorpresas! Ya pronto sabrán quién es la persona que tocó a Martina, ¿Creen que sea Ross? Pues... Paciencia...
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The True.
FanfictionLaura vivió toda la vida con su padre. Hasta que un día, él decidió comenzar a salir con Jill Mitchell, quién se convertiría en su madrastra. Ella a pesar de ser millonaria, quería dedicarse a estudiar algo simple: gastronomía. Simplemente quería se...
