—¿Alex?— preguntó Sascha pero no le respondí. Estaba en mi cama acostada dándole la espalda.
—Llevas llorando toda la noche— continuó —Detente, por favor. No me gusta verte así Alex —no le contesté, hundí la cara en la almohada para que no me pudiera escuchar más.
—Alex— dijo y de nuevo no respondí.
—Ya, hazte a un lado— sentí como me destapaba y al hacerme a un lado se metió en las cobijas.
—¿Qué haces?— pregunté limpiándome las lágrimas mientras me incorporaba para sentarme en mi cama.
—¿Dejarás de llorar?— preguntó y negué con la cabeza, entonces él terminó de meterse en mi cama, sentándose también.
—No puedo— susurré y me abrazó— An aún estaba viva cuando llegamos y no hice nada por ella— dije mientras lo alejaba y bajaba la mirada.
—Alex, Alex, mírame— me levantó el mentón con las manos— No dejaremos que esto se quede así, ¿lo sabes, verdad? No fue tu culpa, descubriremos qué le pasó a Anna y tú te largarás de este colegio, ¿si? — asentí en respuesta sin verlo a los ojos— Mírame a los ojos Alex y prométemelo— no podía hacer eso aunque quisiera —¿Alex? Promételo.
—Lo...lo prometo— solté al final cruzando los dedos en la cabeza.
—Bien, trata de dormir— dijo mientras se disponía a salir de mi cama.
—Quédate— solté—Sólo esta noche, por favor.
Él me miró y sonrió irónicamente, me sentí tan tonta. Se volvió a acomodar y se quedó, acostándose a mi lado, me miraba fijamente.
—Se te han hinchado los ojos— me dijo mientras ponía su mano en mi mejilla y con sus pulgares me limpiaba las lágrimas. Miré sus labios, le quité un poco de cabello despeinado que tenía sobre la frente, me quise acercar un poco pero noté que él se incomodó, bajó la cara impidiéndome cualquier tipo de acercamiento, la pena me inundó.
—¿Cómo descubriremos lo de An?— pregunté nerviosa tratando de hacer como si lo anterior no hubiera ocurrido.
—Por la mañana veremos, ahora duerme— después de decir esto me atrajo hacia él abrazándome, yo recargué la cabeza en su pecho confundida.
Era la noche más larga, habían pasado dos horas y yo no podía conciliar el sueño. Lo único que me hacía sentir segura era él, ahí a mi lado, respirando y durmiendo. Si cualquier otra persona lo pudiera ver como yo lo estoy viendo ahora mismo, se enamoraría. Iba a acariciarle la cara cuando escuché que alguien gritaba mi nombre provocando que volteara hacia la puerta.
<<Mierda>>
Humo se metía por el pequeño espacio que había debajo de la puerta ¿debía despertar a Sascha? No, este asunto era mío.
Me levanté con cuidado intentando no llamar su atención y caminé silenciosamente hacia la puerta, antes de abrirla comencé a escuchar gritos, mi cuerpo comenzó a temblar. No iba a salir.
—¡Alex!— gritaron desde afuera—¡Ayúdame Alex!— un impulso me hizo abrir inmediatamente la puerta, el pasillo se estaba quemando y las puertas que vi aquella mañana estaban ahí, de nuevo, consumiéndose en llamas junto con todo aquello que pudieran tener tras ellas.
Caminé por el pasillo nuevamente por impulso buscando la voz que me llamaba, la piernas me temblaban y se escuchó —¡Estoy aquí Alex!— giré rápidamente la cabeza hacia una habitación que se encontraba a la mitad del corredor, la voz venía detrás de ella.
—¡Alex sácame!¡Ayúdame!— continuó, las voces se escuchaban asfixiadas, secas, con pocas fuerzas para gritar. Intenté desesperadamente abrir la puerta, estaba cerrada.
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SASCHA
Fiksyen Peminat-Nadie se va de Hughroom Alex, al final siempre hay una razón que retiene a las personas aquí, no te irás, no intentes huir. -¿Qué te hace pensar que algo me va a retener aquí, en este horrible lugar? -Eso no lo se. -Ten por seguro...
