Cap1: ¿Suerte o Destino?

2.4K 75 8
                                        

Una reunión, un festival, todo empezó un día común, nada especial

¿Qué paso?

Exactamente no lo recuerdo con claridad; estaba caminando en las calles de Padua, Venecia, Italia, saliendo de un festival de calle que se realiza cada año en esa ciudad. Llevaba largo rato esperando a mis amigos que fueron en busca de rollos para la cámara de Rafael.

Les había dicho cientos de veces antes de salir de Bolivia que no era bueno llevar cámara que funcionaran a rollo, que lo mejor era llevar digitales; pero Rafael, terco como siempre, no me escuchó, y cuando se quedó vacío de cartuchos, toda la manada se fueron en busca de una tienda o algún lugar en que pudieran facilitarle dicho ítem.

Sinceramente yo no esperaba que diesen con una tienda o comercio que pudiera entregarles los que buscaban. ¡Estábamos en Italia!, una ciudad cientos de veces más moderna y avanzada que la nuestra, así que buscar un rollo de cámara en esa ciudad, era como intentar sacar limones de un rosal.

Yo estaba cansada, ese día en la presentación me toco hacer la parte más difícil del acto, así que me sentía sin ganas de dar siquiera un solo paso más, quedándome sentada en una de las bancas de la plaza mientras Ariel, Laura, Andy, Sandy y el terco de Rafa fueron a buscar una tienda de aparatos electrónicos cerca de un centro comercial a dos cuadras de allí.

Había pasado ya cerca de dos horas, y temía que se hubieran olvidado de mí, total no sería la primera vez, Venecia era una ciudad increíble así que fácilmente perdías la noción del tiempo.

Como supuse que no regresaría en un muy largo rato, revisé el pequeño bolsón que manejaba conmigo para ver cuánto dinero llevaba encima; noventa y seis mil quinientas treinta liras italianas, un equivalente a cincuenta dólares, tenía lo suficiente para darme una buena comida.

Era cerca de medio día y no había probado bocado desde el desayuno. Mi estómago rugió de protesta, estaba que moría de hambre, no pensaba estarlos esperando hasta convertirme en un cadáver hambriento. Levante la cabeza girándola en todas direcciones buscando un puesto de comida o algún lugar cercano que me pudiese proveer de alimento. Para suerte mía encontré una tienda de hamburguesas, o lo que parecía una a no más de media cuadra de donde me hallaba. Decidida tomé mi bolso y me encaminé hacia el puesto de comida.

Me acerqué al vendedor y allí comenzaron mis problemas.

Como mi italiano era casi tan inútil como mi polaco, hice el mejor esfuerzo por hacerme entender y pedir lo que quería; el vendedor reía mientras me atendía por la mala pronunciación de mis palabras y también por los comentarios de otro comprador que me miraba con recelo y reía por lo bajo.

Con mi vago italiano pude parcialmente comprender lo que murmuraba, descubriendo con frustración que se burlaba de mí, molesta por el hecho me giré para encararlo, y en inglés, que era el lenguaje que más dominaba a parte de mi lengua materna, lo encaré.

― ¿Tiene algún problema al respecto señor? ― pregunte evidentemente alterada.

El sujeto que claramente no se esperaba tal reacción, me miro divertido y me sonrió, respondiéndome en el mismo lenguaje.

―Si señorita, tengo un problema usted, y mi problema son tú y los tuyos, ¡gente que viene a otra ciudad solo para ser una molestia! ―el brillo de su mirada me indicaba que lo que decía era algo que realmente lo irritaba ―Gente que ni siquiera sabe dónde está parada y no tienen la delicadeza de al menos comprender el idioma.

―“¿Que se cree este sujeto? ¿El dueño de la ciudad? ¡Estúpido engreído!” ―protesté para mis adentros.

Definitivamente, ese no era mi día, me sentía irritada, me habían insultado, mis amigos me habían abandonado y para sumar mi tragedia, seguía muerta de hambre. Lastimosamente para mi suerte conmigo hambre y mal humor son una mala combinación porque tiendo a explotar con facilidad.

Enamorándose del demonio #BNEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora