Después del asalto, por la noche se reunieron todos en el despacho de Haddadrimon para informar lo que había ocurrido, los resultados obtenidos y la información recolectada.
― ¿Cómo les fue? ― pregunto Haddadrimon acomodándose en uno de los sillones de terciopelo blanco.
― Perdí el rastro de Filippo ― suspiro Melina frustrada. ― Pero logre recuperar los documentos de las minas ― dijo orgullosa entregando a su abuelo un folio con papeles.
― ¿Perdiste un rastro? ― pregunto Haddadrimon sorprendido, era la primera vez desde que su protegida trabajaba que le había ocurrido algo como eso ― ¿Qué paso?
― Un grandísimo imbécil me cayó encima y no pude deshacerme de él a tiempo ― respondió exasperada ― ¡Y por culpa suya casi fuimos descubiertos! ― soltó furiosa.
Haddadrimon miro a Ian y a Kato esperando respuestas.
― Nosotros estábamos investigando el ala oeste señor ― informo Ian.
― Kat estaba sola en el banquete siguiendo la pista de Filippo ― completó Kato.
― Por estar separados no pudimos ser capaces de recuperar a Filippo. ― se disculpó Ian.
― Pero yo seguí el rastro ― informó Kato feliz, mirando a sus hermanos agregó ― Aunque no son muy buenas noticias que se digan ―miren ―les ofreció una serie de fotografías que había tomado al momento que salían de la mansión con Filippo.
Las fotos fueron pasando de mano en mano hasta llegar a Melina, que casi perdió el color del rostro al reconocer a uno de los tipos de la foto.
― ¡Este es el grandísimo imbécil que me arruino el plan! ― indicó molesta, todos estiraron el cuello para poder apreciar mejor.
En la foto se observaba a un grupo de cinco personas saliendo de la mansión, un tipo alto y fornido pelo negro y aspecto latino, que cargaba con Filippo; otro bajito y regordete de pelo castaño claro, al lado de un tipo delgado, que no pudo ver con detalle por ser cubierto por unas ramas, pero lo que sí pudo ver con tanta claridad que le hizo hervir la sangre fue a un sujeto alto, fornido, de camisa blanca, pelo rubio y herido del brazo.
Era el francés.
Ian y Kato se miraron con inquietud. Al ver ese cruce de mirada entre sus hermanos Melina preguntó curiosa.
― ¿Quién es este sujeto?
Ambos la miraron y dudaron un instante en contestar, pero luego de unos segundos Ian se dirigió a la mesa del despacho, sacó un folder y se lo ofreció a Melina.
―El sujeto de la fotografía que señalas es Lenard Caprioli, ―dijo en tono solemne, Melina lo miró intrigada, pero al abrir el folder se le fue el color del rostro.
―Es el jefe de investigaciones del departamento de policía en Grecia. ― agregó Kato que miraba a Melina de la misma manera que Ian… preocupado ―Está a cargo de todas las investigaciones de tráfico de armas, narcotráfico, ganancias ilícitas, lavados de dinero y todo lo que tenga que ver con asuntos delicados de nuestra rama. Pertenece al FBI de este país.
― No me digas que el sujeto de ayer…
― Era un policía ― completó Kato.
― ¡Maldición!
Melina nunca se había encontrado cara a cara con un policía de ese rango, generalmente eran sujetos de bajo calibre, seres que eran fácilmente confundidos, sumamente manejables y manipulables.
― «Sígueme el juego o los dos estaremos muertos en menos de un segundo»― recordó las palabras del francés.
Era un tipo que sabía lo que hacía, que podía cambiar situaciones y hacer pensar a los demás lo que él quería que piensen, se lo había comprobado ese día, porque hasta ella tuvo que seguirle la corriente. Debía ser más cuidadosa, no debía dejarse embaucar tan fácilmente y mucho menos por un policía. Ella era una asesina, y él era alguien que perseguía a personas como ella.
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Enamorándose del demonio #BNE
FanfictionMelina, una chica normal termina envuelta en un mundo completamente opuesto al suyo desde que se topó con un extraño joven de ojos verdes. Desde entonces su vida se transforma en un caos, donde el dolor, traición, venganza, muertes y asesinatos se...
