Cap 47: Atando cabos

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Lenard sentía que tenía el corazón en la boca, nunca se hubiera siquiera imaginado encontrarse en una situación semejante, aun sentía que las manos le sudaban por los nervios.

“Solo espero haber dado la impresión correcta” ―pensó ―“de lo contrario, creo que ya podría ir contando los peces en el río” ―miró la bolsa de papel con el dinero ―“ése tipo esconde algo, y estoy seguro que sabe más de lo que aparenta.”

Decidido tomó el teléfono y llamó a Loren a su despacho, era obvio que el ruso no esperaba que lo investiguen a él, o al menos, eso es lo que Lenard esperaba.

―Necesito una huella, ―dijo ni bien lo tuvo delante ―la más fresca, una que no sea la mía ―especificó entregándole el sobre.

Intrigado Loren abrió la bolsa y casi se le salen los ojos de las orbitas al verificar el contenido.

―Esto es…

―Un soborno directo ―aclaró Lenard ―necesito saber de dónde lo consiguió, quien se lo dio y de donde lo obtuvo, para ello necesito huellas. Verifica el sobre, los billetes, cada uno de ser posible, necesito huellas, las más frescas, y algo más ―añadió al ver como Loren no dejaba de babear mirando la bolsa ―ten cuidado con tus propias huellas ―le advirtió sonriente ―tienes tres horas.

Loren lo miro con cara de loco, las huellas serian millones ¡¿y solo le daba tres horas?!

―Tendrás las que pueda hallar hasta el final del día, no antes, ―respondió molesto, odiaba cuando Lenard le daba tareas pesadas con corto tiempo de elaboración, ¡como si no tuviera nada mejor que hacer! ―Y ―advirtió ―me quedare con un pedazo de este dinero.

Lenard sonrió y Loren desapareció tras la puerta de su despacho escondiendo muy bien su tesoro.

Casi al finalizar la tarde, tal como lo había dicho, Loren entró al despacho de Lenard con el registro de doce huellas dactilares; más de la mitad de ellas tenían antecedentes penales, salvo la última, que parecía más limpia que las alas de un ángel.

―Dragonel Kozlov ―leyó.

―Más limpio que ropa recién lavada ―dijo Loren.

“Sospechoso” ―pensó Lenard ― “aquí hay gato encerrado”

―Según los informes, es el encargado de una tienda de artesanías, bisuterías y otros artículos parecidos. No hay datos de su familia, al parecer hijo único, pero su registro de familia comienza hace seis años, antes no hay nada. Como si no hubiera existido.

― ¿Registros de estudios? ¿Colegios? ¿Universidades?

―Nada. Salvo que sea de ese tipo de alumnos que estudiaron en casa con profesores particulares todo el tiempo.

―El no parece ser alguien así.

―Es todo lo que hay ―dijo al final ―o al menos lo que nuestros registros, bancos de datos e información previa y preliminar registraron. Si quieres información más detallada, nos tomara un tiempo investigarlo.

“No hay rastros de línea familiar” ―pensó Lenard ― “entonces… ¿Por qué busca a Melina?, no me creo el cuento de que es su prima, no hay lazos de ningún estilo, ¡nada! ¿De dónde sacó esa foto? Si fuera en verdad su prima, llevaría encima otra foto, una más ligera, no tan de carnet, una en la que quizá, el estuviera a su lado sonriente.”

―¿Algo más? ―preguntó Loren sacándolo de sus pensamientos.

―No. Por el momento. Puedes retirarte, ―dijo ―gracias. ―Loren solo asintió y se dirigió a la salida ―Un cosa más ― él se volteó ―ni una palabra a nadie ―añadió con rostro serio.

Enamorándose del demonio #BNEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora