Capítulo 5

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Ahora, al volverla a ver en aquella fiesta, revivió la traición de ella y se dio cuenta de que quería vengarse, hacerla sufrir como ella lo había hecho sufrir a él.

Ya no la amaba, ¿cómo iba a amarla cuando Dulce se había ido con otro hombre? Pero estaba dispuesto a hacérselo pagar... de una forma u otra.

Christopher: No tengo intención de dejarte, Dulce —dijo intentando contener la ira que había despertado en él.— De hecho, me gustaría bailar contigo.

La banda de música estaba tocando un vals y, sin darle a Dul tiempo para rechazarlo, le tomó la mano y la llevó a la pista de baile.

Pronto se dio cuenta de que, aunque no había amor entre ellos, la atracción física seguía presente... ¡Y podía utilizarla!

A Dulce le disgustó la reacción de su cuerpo.
¿Cómo podía sentir aún algo por Christopher después de tanto tiempo? No tenía sentido.

Cuando el vals acabó, ella trató de separarse de Chris, pero él se lo impidió.

Christopher: ¿Por qué tanta prisa? La fiesta sólo está empezando.

Dulce: Quizá para ti, pero no para mí.

Chris, sin darse por enterado, sonrió.

Christopher: Dime, ¿qué amiga te ha traído a esta fiesta?

Dulce: Anahí. ¿Te acuerdas de ella? —preguntó.— Sin embargo, ahora siento que me haya convencido de venir aquí.

Christopher: Es una pena, a mí me pasa todo lo contrario.

Dulce: ¿Insinúas que te alegra volverme a ver? —preguntó, mirándolo con el ceño fruncido.

Christopher era muy alto, medía un metro ochenta, mientras que ella era veinte centímetros más baja.

Siempre le había encantado su diferencia de altura. Le había encantado cuando Chris la tomaba en sus brazos y la estrechaba contra sí.

Christopher: Me sorprende y me alegra —contestó.— Me gustaría saber qué has estado haciendo durante los tres últimos años.

De repente, la expresión de Chris se endureció. Sus largos dedos le agarraron con firmeza el brazo.

Christopher: ¿Qué has estado haciendo? -añadió.

Dulce sintió un súbito temor. Aquél era un aspecto de la personalidad de Christopher que no conocía.

Dulce: Suéltame —protestó.— Me estás haciendo daño.

Christopher: Vamos a ir a un lugar tranquilo donde podamos hablar —respondió con voz suave pero fría.

Dulce tembló mientras buscaba con la mirada a Any.

Su amiga sabía todo lo referente a su divorcio, eran amigas desde hacía años. Sin embargo, Anahí seguía sin comprender por qué ella lo había dejado. No había cesado de insistirle a que se pusiera en contacto con Christopher e intentara arreglar las cosas con él.

Agarrándola del brazo, Chris la condujo hasta un tranquilo rincón. Allí, la hizo tomar asiento.

Dulce: Pierdes el tiempo.

Christopher: No lo creo.

Chris agarró un par de copas de champán de la bandeja de un camarero que pasaba por allí y dejó una de las copas para ella en una mesa auxiliar al lado del sillón.

Bajo Su HechizoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora