Christopher había tenido problemas para dormirse la noche anterior. Le había afectado mucho volver a ver a Dulce.
Aún seguía siendo muy hermosa, a pesar de lo delgada que estaba. Y, por mal que le hubiera tratado, no podía evitar pensar en lo mucho que había perdido.
Había creído que su matrimonio era perfecto y le costó mucho aceptar que ella quisiera abandonarlo.
Al ver a Dulce abrazando a otro hombre y darse cuenta de que su trabajo no tenía nada que ver con la separación, al contrario de lo que ella le había dicho, creyó volverse loco.
Ahora que habían vuelto a encontrarse, había pasado toda la noche tramando su venganza.
Era un plan muy sencillo: iba a hacer que Dulce María volviera a enamorarse de él y entonces la dejaría, igual que ella le había hecho a él.
Quería que sufriera lo mismo que él y que se devanara los sesos tratando de averiguar en qué le había fallado.
La destruiría. Y él triunfaría.
Lo primero que tenía que hacer era ganarse su confianza. A pesar de odiarla por haberlo abandonado, por engañarlo y por reírse de él, aún deseaba ese pequeño y sensual cuerpo. ¡Y estaba decidido a poseerlo de nuevo!
Mientras le enseñaba la casa, Ucker observó detenidamente a Dulce.
Estaba orgulloso de sus logros, y la expresión de ella era de asombro.
¿Acaso Dul se arrepentía de haberlo abandonado y, por tanto, de no disfrutar de lo que él podía haberle dado?
Le costaba creer que Dulce siguiera viviendo en esa diminuta casa en la que se había criado.
Sentía sinceramente la muerte de la madre de ella, pero... ¿cómo era que Dul no había mejorado económicamente?
No comprendía por qué continuaba viviendo en la pequeña casa de su madre.
Christopher: Bueno, ¿qué te parece? —preguntó al comenzar a pasearse por los jardines después de haber visto el interior de la casa.
Dulce: Todo esto es magnífico.
Christopher: Podría haberte pertenecido —comentó, esperando a ver su reacción.
Dulce nunca había soñado con grandes cosas. De hecho, la primera vez que él la invitó a salir, ella se mostró sorprendida.
Pronto descubrió que Dul trabajaba para mantener a su madre. Y aunque le costó comprender por qué lo había abandonado, le resultó inconcebible que Dulce también abandonara a su madre.
¿Había estado enviando dinero a su madre desde Escocia? No había sido capaz de descubrirlo. La madre de Dulce había guardado absoluto silencio respecto a su hija.
Dul lo había tratado como a su peor enemigo. Y ahora iba a recibir su merecido.
Christopher: Aún no me has contestado.
Dul frunció el ceño.
Dulce: ¿Me has preguntado algo?
Christopher: He dicho que todo esto podría haber sido tuyo. ¿Te pesa?
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Bajo Su Hechizo
RandomQuería que fuera su secretaria durante el día... y su amante de noche. Cuando Dulce María volvió a ver a su marido tres años después de abandonarlo, su primer instinto fue huir. Christopher Uckermann no volvería a hacerla sufrir. Chris buscaba ven...
