Capítulo 13

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Christopher se le quedó mirando. Dulce no había cambiado mucho. Con esos ojos cafes, hoyuelos en las mejillas y sedosa piel, todavía mostraba la inocencia que tanto le había atraído de ella al principio de conocerla.

Ella sacudió la cabeza con vehemencia.

Dulce: ¡No, en absoluto! No soy materialista, deberías saberlo.

Christopher: ¿Prefieres vivir en la vieja casa de tu madre?

Dulce: No tengo alternativa.

Ucker frunció el ceño.

Christopher: ¿Qué quieres decir?

Dulce: Quiero decir que no puedo permitirme el lujo de ir a vivir a otro sitio.

Chris volvió a mirarla fijamente y, por primera vez, vio un profundo dolor en los ojos de ella.

La agarró del brazo y la condujo al muelle de madera.

Christopher: Creo que tenemos que hablar.

Dul no parecía entusiasmada con la idea, pero él estaba decidido a averiguar qué era lo que la hacía tan vulnerable. Estaba casi seguro de que no tenía nada que ver con que ella lo hubiera abandonado.

¿Acaso el novio de Dulce le había hecho algo? ¿La había abandonado?

Un súbito enfado se apoderó de él. Aquélla era la mujer a la que había amado, él jamás le habría hecho daño. ¡Nunca! Y le enfurecía pensar que otra persona la había hecho sufrir.

Christopher: ¿Por qué no puedes ir a vivir a otro sitio? ¿A qué te dedicas últimamente?

Dul se encogió de hombros.

Dulce: Hago trabajo temporal.

Christopher: ¿Por qué no tienes un trabajo fijo?

Dulce: Porque... tuve que estar sin trabajar durante mucho tiempo para poder cuidar a mi madre. Y ahora no parece que nadie quiera darme trabajo —dijo con una voz sumamente débil.

Christopher: ¿En serio? —en vez de sentir pena por ella, sintió alegría.
De hecho, estaba feliz. El destino se había puesto de su parte. La situación de Dul jugaba a su favor. Estaba de suerte.— Quizá yo pueda ayudarte.

Ella lo miró con aprensión.

Dulce: No quiero nada de ti.

Christopher: ¿Puedes permitirte el lujo de rechazar mi ayuda? —preguntó en voz baja y comprensiva.

La vio vacilante.

Dulce: No podría trabajar para ti otra vez.

Ucker se permitió una débil sonrisa.

Christopher: Quizá necesites tiempo para pensarlo.

Dul cerró los ojos.

Lo que debía hacer era darle un manotazo y soltarse de su brazo.

¡Necesitaba un trabajo desesperadamente!

Sería una tonta si no aceptaba la oferta de Chris.

Pero ¿trabajar para él otra vez? Sería sumamente autodestructivo.

Aunque quizá no lo viera mucho.

Chris era el director y estaba muy ocupado, en extremo. Y... ¿no pasaría él mucho tiempo en el extranjero?

En cuyo caso, ella no tendría de qué preocuparse.

Notaba en exceso el fresco y viril aroma de él; era como respirarle, como llenarse de su sensual cuerpo... Y los recuerdos acudieron a su mente. Un recuerdo en particular.

Bajo Su HechizoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora