Capítulo 17

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Dulce parpadeó.

Un beso despertaría en ella emociones que no quería sentir. Sin embargo, dadas las circunstancias, ¿cómo podía negarse?

Ahora estaba en deuda con él; al menos, hasta que le pagara el préstamo.

Dul se puso en pie y, de puntillas, le dio un beso en la mejilla.

Dulce: Gracias, Chris.

Pero antes de tener tiempo para apartarse de él, Chris la rodeó con los brazos y le cubrió la boca con la suya.

Fue un asalto a sus sentidos, una declaración implícita de que podía hacer con ella lo que quisiera ya que estaba en deuda con él. ¡Pero no podía hacerlo!

Se separó de Chris furiosa y sus hermosos ojos cafés lanzaron chispas.

Dulce: No necesito esa clase de besos.

Él sonrió.

Christopher: ¡Qué pena! A mí me ha gustado bastante.

Dul quería decir algo más, pero sabía que no podía hacerlo si quería ese trabajo. Sería una estupidez perderlo antes de empezar. Su posición era débil y no debía olvidarlo.

Pero no estaba dispuesta a dejarse besar por Ucker cuando a él se le antojara.

Haría su trabajo lo mejor posible y nada más. Por suerte, había sido firme en lo de seguir en su casa; de lo contrario, no quería ni imaginar lo que podría ocurrir. Los besos podían llevar a... No quería seguir pensando en eso.

Christopher: Bueno, será mejor que me vaya.

Chris se volvió hacia la puerta. Dul sintió un gran alivio.

Por supuesto, agradecía a Ucker lo que había hecho por ella, pero quería que se marchara. Necesitaba respirar.

Y sólo lo hizo cuando Chris cerró la puerta tras de sí.

Sabía que no debía temer a Christopher.

Ella era una mujer adulta, no una adolescente enamorada. Si no quería que él la besara, lo único que tenía que hacer era decírselo. Era así de sencillo.

Sin embargo, sabía que nada respecto a Uckermann era sencillo.

Su matrimonio no se había visto libre de problemas. Escapar a Escocia tampoco le había resultado fácil. Y, por supuesto, no le resultaría fácil trabajar para él.

Dul echó el cerrojo a la puerta, apagó las luces y subió a su habitación para acostarse.

Pero no podía dejar de pensar en Chris y en lo que el día siguiente le depararía.

Iba a trabajar para él, con él; iba a hacer todo lo que una secretaria hacía.

Nunca había trabajado como secretaria, pero sabía en qué consistía ese trabajo.

Sería como la mano derecha de Chris. Además de organizarle las reuniones de trabajo y demás, pediría flores para la novia de él... o novias.

Él debía de tener muchas. Además, reservaría habitaciones en hoteles, mesas en restaurantes...

¡Estaría al corriente de los detalles íntimos de la vida de él!

Cuando por fin se durmió, soñó con Chris.

El futuro le aterrorizaba, y también el secreto que le estaba ocultando a él.

Bajo Su HechizoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora