El casero de Dulce, por fin, había perdido la paciencia.
Le daba veinticuatro horas para pagarle lo que le debía... o la echaba.
Dul se sentó pesadamente mirando con fijeza la carta. Debía tanto dinero de alquiler que no le sorprendía, aunque había esperado que el casero le concediera algo más de tiempo; al menos, hasta encontrar un trabajo que le permitiera poder pagarle. Pero se le había acabado el tiempo.
Además, había rechazado tontamente la oferta de trabajo de Chris.
Pasó mucho tiempo con aquella carta en las manos. Después, se dio cuenta de que sólo tenía una alternativa.
Pero la idea de llamar a Ucker por teléfono le repugnaba.
Le llevó todo el día armarse del valor suficiente para llamarlo. De hecho, esperó casi a la hora de acostarse; e, incluso entonces, estuvo a punto de colgar antes de que él pudiera contestar la llamada.
Quizá no estuviera en su casa. Quizá fuera una pérdida de tiempo. Quizá ya no quisiera hacerla su secretaria...
Se le ocurrieron miles de excusas.
Hasta que oyó la voz de Chris.
¡Grave y sensual! Una voz que la hizo temblar, que le advirtió del peligro al que iba a exponerse.
Dulce: Soy yo —dijo con voz estridente, que él reconoció al instante.
Christopher: Hola, Dulce —y ella sabía que él estaba sonriendo.—¿Has cambiado de idea?
Dulce: Sí —susurró.
Christopher: Me alegro de que hayas recuperado el sentido común. Empezamos a trabajar a las ocho y media. ¿Tienes coche o voy a recogerte?
Dulce: Puedo ir en autobús. Dime...
Christopher: ¡Tonterías! —la interrumpió bruscamente.— Iré a recogerte a las ocho.
Dulce: Otra cosa... —murmuró, contenta de no tener que decirle a la cara lo que iba a decirle— Necesito... Es decir, ¿podrías...?
¿Cómo podía pedirle semejante cosa?
Christopher: Dilo de una vez, Dulce.
Ella se dio cuenta de que Chris estaba perdiendo la paciencia.
Dulce: Debo dinero al casero.
Tras un breve silencio, Chris preguntó:
Christopher: ¿Necesitas un anticipo? ¿Es eso?
Dul asintió, avergonzada de sí misma, a pesar de que él no podía verla.
Dulce: Sí, eso es.
Christopher: ¿Te ha pedido tu casero que le pagues?
Dulce: Sí.
Christopher: ¿Por qué no me lo dijiste antes?
Dulce: Porque me he enterado después. Tenía una carta del casero al llegar a casa, esperándome.
Christopher: Ahora mismo voy para tu casa.
Dulce: No, no es necesario. Puede...
Pero Chris ya había colgado.
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Bajo Su Hechizo
RandomQuería que fuera su secretaria durante el día... y su amante de noche. Cuando Dulce María volvió a ver a su marido tres años después de abandonarlo, su primer instinto fue huir. Christopher Uckermann no volvería a hacerla sufrir. Chris buscaba ven...
