A la mañana siguiente, cuando se despertó, Christopher ya se había levantado.
Y cuando salió al jardín, lo encontró como sin rastros de la fiesta.
Chris se le aproximó por la espalda, le rodeó la cintura y le besó la nuca.
Christopher: Buenos días, hermosa.
Dulce: Buenos días, bebé. ¿Quién ha despejado todo esto? Iba a ayudar.
Christopher: Ya has hecho suficiente. ¿Has dormido bien? ¿Se acabaron ya tus miedos?
Dulce: Totalmente —respondió con una sonrisa.
Christopher: Ahora tengo que salir, pero no tardaré en volver. Es sólo cuestión de negocios, te lo prometo.
Dulce: Vuelve pronto —susurró.— Te necesito.
••••••••••
Christopher: ¿Cuántos hijos quieres que tengamos, cariño? —preguntó con voz suave.
Esa noche habían hecho el amor lentamente.
Al principio, Chris le había besado todo el cuerpo; después, se lo había acariciado con las manos; por fin, cuando ella había creído no poder soportar más la tortura, la había poseído.
¡De forma maravillosa!
Ahora, ambos estaban tumbados en la cama, abrazados y agotados.
Christopher: A mí me gustaría tener tres —continuó.— Con un chico al menos para que continúe el negocio familiar. Creo que deberíamos empezar a tener hijos tan pronto como nos hayamos casado, ¿no te parece?
Dul sintió un nudo en el estómago y se quedó muy callada. Chris se giró hasta tumbarse de costado, de cara a ella, y le acarició la nariz con la yema de un dedo.
Christopher: ¿No te apetece tener hijos todavía? ¿Quieres esperar?
Dulce: Bebé, hay algo que tengo que decirte —declaró en un ronco susurro.
Había llegado el momento que tanto temía. El momento que podía destruir su vida.
Él frunció el ceño.
Christopher: Bien, adelante. Pero no me digas que no quieres tener hijos porque...
Dulce: Chris, no es eso.
Al ver el súbito alivio de él, se sintió aún más culpable.
Dulce: Lo que ocurre es que... no puedo tener hijos.
Ya estaba hecho, ya lo había dicho.
Pero como no quería ver la expresión de Chris, su dolor y su desilusión, se dio media vuelta y apretó los párpados para contener las lágrimas.
Christopher: ¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó en voz baja.
Dulce: Desde que... tuve el aborto —confesó.
Christopher: ¿Por qué no me lo has dicho antes? —preguntó aún en tono neutro y frío.
Dulce: Lo intenté un par de veces, pero tú no tenías tiempo para escucharme. No podía casarme contigo sin decírtelo. Siento haberte desilusionado. Si quieres olvidarlo todo, lo comprenderé.
Se hizo un prolongado silencio; mientras, las lágrimas no cesaban de resbalar por las mejillas de ella.
Por fin, él rompió el silencio.
Christopher: Dul, no te culpes — le tocó el hombro y la obligó a mirarlo.— Yo soy tan responsable como tú.
Dul frunció el ceño, incapaz de comprender aquella lógica. No había esperado esa reacción, sino reproches.
Dulce: ¿Cómo puedes ser tú responsable? —preguntó con voz débil.
Christopher: Porque fui yo quien te dejó embarazada y quizá tuviste el aborto debido a la tensión que te produjo la separación. Si yo no hubiera pasado tanto tiempo trabajando, si no hubiera hecho de tu vida un infierno...
Dulce: Chris, no fue culpa tuya —protestó.— No sabes cuánto lo siento. He dicho en serio lo de que no es necesario que nos casemos. No puedo darte lo que quieres. No sería justo. Y siento mucho no habértelo dicho antes.
Dul se puso a llorar incontrolablemente.
Chris la estrechó en sus brazos y esperó a que se tranquilizara.
Christopher: Dulce, te amo. No quiero vivir sin ti. Quiero casarme contigo. Quiero que pasemos juntos el resto de nuestras vidas. Quizá los doctores se equivocaran. Iremos al mejor ginecólogo que encontremos. Y pase lo que pase, al menos te tendré a ti.
Dul empezó aflorar de nuevo. No había imaginado que él se mostrara tan comprensivo.
Dulce: Te amo, Chris.
Él continuó abrazándola y así se quedaron dormidos. Y cuando ella se despertó a la mañana siguiente, Ucker seguía abrazándola.
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Bajo Su Hechizo
RandomQuería que fuera su secretaria durante el día... y su amante de noche. Cuando Dulce María volvió a ver a su marido tres años después de abandonarlo, su primer instinto fue huir. Christopher Uckermann no volvería a hacerla sufrir. Chris buscaba ven...
