Ese maldito gato

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Pedido de cukibola.
***

Portavoz: Ron.

-Cariño. Tengo que irme.

Bostecé y volteé en la cama.

-¿Qué te detiene?-Pregunté bostezando otra vez.

Escuché una risa.

-Que no me sueltas, amor.

Abrí los ojos suavemente.

-Llevo años queriendo ver tu rostro apenas me despierto.-Dije sonriendo.-Al menos déjame disfrutarlo.

Acaricié su mejilla.

Hermione me sonrió y me besó suavemente.

-Buenos días, dormilón.

Se deshizo de mis brazos y se puso de pie. Estaba desnuda. Comenzó a recoger su ropa y a vestirse. Me incorporé sobre mi codo y observé el anillo dorado que tenía en su dedo anular. Un anillo que hacía tan sólo unas semanas que tenía. Y yo también.

-¿Por qué tienes que irte?

-Trabajo.-Dijo.-No puedo llegar tarde, hoy es el día, por fin nos dirán quién es el nuevo Ministro de Magia.

Suspiré.

-Lo entiendo, pero... Pero me gustaría que te quedaras...

Ella se acercó a la cama y se estiró para darme un beso en los labios.

-Ron... Me encantaría quedarme y lo sabes... Después de tratar de tener niños nada disfruto más que estar contigo... Y más ahora que estamos casados. Pero el trabajo es el trabajo.

-A veces creo que quieres más a tu trabajo que a mí.-Hice un puchero.

-Sólo porque hoy sea el Día Mundial del Empresario Privado Mágico no quiere decir que tengas que pasarte todo el día en la cama.

-Yo quería pasar el día en la cama. Contigo.

Ella sonrió.

-Prometo que voy a regresar y mañana podemos hacer lo que quieras... Pero hoy es importante que vaya, necesito saber quién será el nuevo Ministro. Cualquier otro día me tomaría la licencia.

Suspiré y tomé su cintura para sentarla a mi lado.

-¿Crees que tengan razón?-Pregunté de pronto acomodando su cabello.

-¿Quiénes y sobre qué?

-Todos sobre que estamos casados y somos jóvenes aún.

-No.-Dijo.-Me da igual nuestra edad, te amo y eso es todo lo que importa.

Sonreí y la besé con fuerza.

-No dudo que sí quiero estar contigo para siempre.-Susurró sonriendo.

Sonreí y la besé suavemente.

-También yo...

-Es hora de irme. Tienes que preparar el almuerzo. Y no olvides dar de comer a Crookshanks.

-¿Cómo me convenciste de tener a ese bicho del demonio en nuestro hogar?

-No tengo idea.-Dijo ella riendo.-No es un bicho del demonio. Vamos, corazón, siempre yo me ocupo.

Suspiré.

-De acuerdo.

Hermione me sonrió y me besó apasionadamente. Traté de convencerla de que se quedara con varios besos y caricias, pero no funcionó. Estaba decidida a ir.

Wingardium Leviosa [Romione]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora