Casi...

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Portavoz: Ron.

-Shhh.

Sonreí.

-Eso. Tú también, cállate.

Negó con la cabeza mientras sonreía.

-No seas bobo.

-Shhh.

La empujé hacia mi cama. Casi se enreda con el cortinado y lo tira al piso. No despertaron todos por una feliz decisión del destino.

Me eché en mi cama detrás de ella y cerré las cortinas, recordando que debía hechizarlas para evitar sorpresas desagradables.

Me acosté encima de mi novia, cubriendo su cuerpo con mi peso.

Hermione cerró los ojos y sonrió mientras mis labios recorrían su cuello.

-Ron...

Sonreí y la besé suavemente.

-Amo tanto que seas mi novia... Hacía mucho que deseaba poder estar así contigo...

-¿Disculpa? ¿Acaso me deseas desde...?

-No importa desde cuándo, el asunto de importancia es que casi te tengo, Hermione Granger.

Ella sonrió y giró para quedar sobre mí.

-Exactamente.-Dijo mientras me besaba y desabotonaba mi camisa.

Subí mis manos por sus piernas, sin que ella me detuviera.

-A que no pensabas que alguna vez estaríamos por hacer esto.-Dije mientras acomodaba su cabello enredado.

-La verdad es que no. Pero qué más da.

Desanudó mi corbata y me la quitó, para ponérsela como si fuera una vincha, en la frente. Sonreí.

-Se te ve mejor a ti.-Dije sonriendo.

Hermione sonrió y siguió desabotonando mi camisa mientras me besaba.

Me la quité torpemente. Ella sonrió y tomó mis manos para acostarse en mi pecho.

-Ron...

-Dime.

-Te quiero...

Sonreí, sonrojado.

-También yo.

Tomé sus mejillas y hundí mis labios en los suyos.

-¿Crees poder...?-Ella no podía hablar porque mis labios la callaban. Pero yo sabía exactamente qué quería.

Bajé mis labios a su cuello para besarlo mientras le acariciaba la cintura y me preparaba para quitarle la camisa.

-Sigo rogando que McGonagall no decida hacer su ronda nocturna hoy.

-No, desde que es directora tiene menos tiempo para los estudiantes, curiosamente. Así que somos libres de hacer lo que queramos.

Corroboré lo dicho besándola.

Hermione se sonrojó levemente.

-Supongo que no... No nos verá...

Mientras le quitaba la camisa, ella acariciaba mi pecho.

-Amor...-Gimió.

Sonreí.

-¿Qué pasa?

Elevó su mirada a mis labios. Comprendí y la besé con intensidad.

Tomé su cintura con ambas manos para besarla mejor, y sonrió.

En menos de un minuto la camisa de mi novia había desaparecido. Pero no su corbata, que caía por su pecho.

Wingardium Leviosa [Romione]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora