Capítulo 9 {Victor}

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Michelle

Cuando abrí los ojos, no estaba en mi casa, tampoco era la de Kellin ni la de Tony. Las paredes eran completamente blancas y no escuchaba nada salvo un leve pitido. Estaba en un hospital. ¿Qué hacía aquí? No sabía cómo había llegado a este lugar. Miré a mis lados, estaba sola. Suspiré, levanté la mano para buscar mi móvil e hice una mueca al notar un pinchazo en mi brazo izquierdo. Tenía el suero conectado allí. ¿Por qué no en el derecho como las demás personas? Miré mi otro brazo con curiosidad y pude verlo completamente vendado y con gasas. ¿Quién me había traído después de que me cortase? Me incorporé lentamente y por fin pude coger mi teléfono. Eran las cuatro de la madrugada. Fruncí el ceño al notar un dolor palpitante en mi cabeza y me asusté cuando la puerta se abrió, dejando ver a un chico. La cerró con cuidado y cuando se giró, pegó un pequeño salto al verme. Le miré atenta, me sonaba haberlo visto antes. Llevaba unos skinny jeans azules y una camiseta granate con un dibujo sobre algo que no supe reconocer. Subí la mirada a su rostro. Llevaba una gorra gris hacia atrás que le quedaba bastante bien. Reparé en sus rellenos labios, sus ojos profundamente marrones con un poco de ojeras debajo de ellos y su pelo castaño que caía casi sobre sus hombros. Caminó hacia mí con lentitud y ví brillar un aro metálico en un lateral de su nariz. Era muy guapo. Me sonrió ligeramente y entonces pude recordar de dónde lo conocía. Era el chico con el que me choqué una vez en el pasillo. ¿Qué hacía aquí?

—Hola. Me alegra que hayas despertado. —Sonrió un poco más, provocando que mi ceño se frunciera de nuevo.

—¿Quién eres tú? —Pregunté confundida.

—Solo soy Vic. —Se encogió de hombros, restándole importancia al hecho de que acababa de despertarme en hospital al que no sabía cómo había llegado y que estaba hablando con un chico que solo había visto una vez en mi vida. —¿Cómo te llamas? —Preguntó dando un sorbo al café que llevaba en las manos (y no había visto hasta ahora)

—M-Michelle. ¿Qué hago aquí? —Pregunté, queriendo aclarar mis dudas.

—Buena pregunta. —Tomó asiento en el sillón al lado de mi camilla. —Verás, Michelle, acababa de llegar al instituto y me dirigía a mi taquilla, en el último piso, cuando oí a alguien llorar. —Hizo una pausa para beber otro sorbo de café. —No sabía de dónde venía, pero me puse a buscar a quien estaba llorando, cosa que hizo que me perdiera la siguiente clase. Llegué a la azotea y abrí la puerta, encontrándote medio inconsciente en el suelo y desangrándote. Te cogí en brazos y te traje al hospital. Tranquila, solo ha sido un susto, estás bien. —Dijo acercando su mano a la mía.

—Oh... Gracias por molestarte. —Mordí el interior de mi mejilla.

—No fue una molestia. —Aseguró sonriendo. —Ahora dime, ¿Lo hiciste a propósito? —Preguntó más serio y bajé la mirada a nuestras manos, incapaz de responder.

—No lo sé... Solo quería... —Mi voz tembló y me callé para no llorar.

—Entiendo. ¿Por qué lo haces? —Preguntó interesado y le miré confusa.

—¿A qué te refieres? —Pregunté de vuelta.

—A cortarte, ¿Por qué lo haces? —Repitió lentamente. Me quedé callada. —Oye, sé que no me conoces, pero después de lo que intentaste hacer ayer, es recomendable que te desahogues de otra manera. —Comentó acariciando poco a poco mi mano. Ignoré el escalofrío que me inundó.

—¿Ayer? —Casi grité, evitando su pregunta. Frunció el ceño.

—Sí, son las... —Miró su reloj. —Cuatro cuarenta de la madrugada. Llevas aquí desde las once de ayer por la mañana. —Informó y mis ojos se abrieron como platos.

Saving You {Vic Fuentes}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora