Michelle
Unos minutos después de quedarme sola recibí otro mensaje anónimo, era raro recibir más de uno, sobre todo cuando lleva tiempo sin mandar ninguno.
“Parece que tu primito también te abandona, ¿Está con Katelynne? Vaya, qué mal, ya no te queda nadie”
Por primera vez desde que recibo esos mensajes, le respondí.
"Tengo a los chicos"
Tardó en enviarme otro, posiblemente sin creerse que le contestara.
"¿De verdad? ¿Cómo crees que les ha sentado que le rompas el corazón a su amigo? Eres un monstruo y ellos lo saben"
"¿Quién eres? ¿Cómo sabes lo que me pasa?"
"Solo soy alguien más que te odia, pero ya estarás acostumbrada. Y yo siempre sé lo que te pasa"
Me di por vencida y, llena de furia, me levanté decidida a encontrar a quien me espiaba. Miré por todas las ventanas de la casa, pero aún así no veía a nadie, por lo que salí y di la vuelta a todo el perímetro, incluso a la calle entera, sin encontrar a nadie sospechoso. ¿Quién me acosaba? ¿Cómo se enteraba de mi vida? Volví a casa después de unos minutos más en la calle, tranquilamente andando sin pensar en nada. Cerré la puerta detrás de mí y me tumbé en el sofá para esperar a Kellin y contarle el extraño comportamiento de Kate, pero cuando me quise dar cuenta, ya estaba dormida.
Una luz directa a mi rostro hizo que me despertara. Abrí los ojos lentamente, dándome cuenta de que estaba en mi cama aún que recordaba haberme dormido en el salón. Probablemente Kells me trajo cuando llegó. Me levanté para mirar la hora en mi móvil que estaba en el sofá todavía. Por lo visto Kellin me quitó también la ropa y me puso una de sus camisetas, ya que solo llevaba eso. Bajé las escaleras descalza haciéndome una coleta, sentía demasiado calor hoy. Cogí mi teléfono; las 14:40, ugh, que tarde. Mñé, no me quejaba de lo que había dormido.
—Buenos días, rubia. —Saludé a mi primo cuando entré en la cocina. Levantó la vista de su plato de macarrones para mirarme.
—Tengo el pelo negro, Mich. Y soy chico. —Discutió. Me encogí de hombros mientras abría la nevera en busca de zumo de manzana.
—Bueno, te comportas como una a veces. —Me burlé sacándole la lengua.
—¿Por qué tengo la sensación de que es un insulto? —Preguntó frunciendo el ceño. Solté una risita entre dientes y besé su cabeza.
—A eso me refiero. —Escogí un vaso del armario y me senté enfrente a él en la barra americana. —Oye... —Murmuré bebiendo un trago de mi zumo. Su móvil comenzó a sonar. —Te quería hablar de K... —Me interrumpió con una señal y contestó.
—Hey, hola. —Sonrió. —No, claro... Ajá. —Mordió su labio inferior. —Hum... No. No, no —Rió. —te lo aseguro. Claro, princesa, nos vemos ahora. Sí, yo también te quiero. —Se despidió con un sonoro beso y colgó sonriendo como un bobo.
—¿Quién era? —Pregunté aún que sabía la respuesta.
—Oh, solo era Kate. —Respondió feliz. Fingí una sonrisa.
—La quieres, ¿Verdad? —Incliné la cabeza. Me imitó divertido.
—Sí. —Rió cortamente. —Claro, si no, no estaría con ella. —Añadió de manera tierna. Oh, joder, ¿Por qué yo? Soy gafe o algo así.
—Me alegro, digo, porque se nota que ella también a ti. —Mordisqueé el interior de mi mejilla con nerviosismo.
—Gracias. —Respondió animado. —¿De qué querías hablarme antes? —Cuestionó centrado en nuestra conversación anterior.
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Saving You {Vic Fuentes}
Fanfiction-¿Quién eres? -Pregunté confusa. -Solo soy Vic. -Se encogió de hombros.