Capítulo 38 {Melanie}

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Michelle

Dormí llorando como nunca lo había hecho y al despertarme tenía un dolor insoportable de cabeza. Miré la puerta fijamente, recordando lo que pasó anoche y cómo se marchó enfadado, automáticamente me sentí peor, deseando que fuera una pesadilla. Miré la hora en mi móvil; las 10 de la mañana. No iría al instituto, no quería ver a Vic ni a los chicos. Sonaba demasiado cliché hasta en mi mente, pero pude comprobar que sí era cierto; todo me recordaba a él y ni siquiera había salido de mi habitación. ¿Cómo podría mirar a mi mejor amigo sabiendo que también era el suyo? ¿Cómo podría mirar a su hermano, a su compañero desde que tiene memoria? Incluso hablar con Kellin me parecía mala idea ahora mismo. Me levanté para ir a beber agua convencida de que mi primo estaría en el instituto pero, cuando abrí mi puerta, cayó contra el suelo, despertándose alarmado. Me sentí aún peor, a sabiendas de que habría pasado toda la noche sentado en el suelo con esperanza de que le abriera. Solo quería consolarme como siempre lo hacía y yo le trataba así, despreocupadamente solo porque me dolían mis propios actos.

—Kells... —Murmuré arrodillándome a su lado.

—Shh. —Se levantó del suelo cogiéndome, provocando que yo le imitara y anduvo hacia la cama sin soltarme.

Nos tumbamos allí, en silencio. Él me acariciaba el pelo de manera tranquilizante y yo me limitaba a aguantar los sollozos, ya que otra vez me encontraba llorando. ¿Nunca acabaría mi sufrimiento? Incluso cuando hacía lo correcto, me llevaba la peor parte. No podía creer mis propias palabras, sabía que jamás, bajo ninguna circunstancia Vic me haría daño. Sabía perfectamente que si le dieran a elegir entre él mismo o yo, me elegiría a mí. Pero si permanecía enfadado conmigo, no me buscaría, no se preocuparía por mí porque eso es lo que pasa cuando la gente está enfadada, deja de ocuparse de otras personas. Eso es lo que quería conseguir, que él se alejara de mí lo más rápido posible para que doliera menos todo esto. Y solo esperaba que él estuviera bien, porque si estaba sufriendo, solo me sentiría peor de lo que ya me sentía. Abracé más fuerte a Kellin, cerrando mis manos en puños con su camiseta entre mis dedos y él besó mi cabeza con ternura.

—No te enfades con él. —Rogué con la voz apagada.

—¿Qué?

—Ha sido culpa mía, yo empecé todo. Fui yo la que le hizo daño. —Admití en voz baja.

—¿Pero... Cóm...?

—No quiero hablar de ello, por favor. —Le interrumpí.

—Dime qué quieres que haga, Elle. Haré lo que me pidas, solo quiero verte mejor. —Volvió a besar mi cabeza, esta vez manteniendo sus labios allí.

—Sigue tratándole normal. No quiero que dejéis de ser amigos por mi culpa, es lo último que me falta. —Suspiré entrecortadamente.

—Está bien. —Respondió por fin y nos sumimos en un inmenso silencio que duró horas.











—¡No quiero hablar, Kellin! —Grité escondiéndome entre las almohadas. Mi primo había insistido un par de veces en hablar conmigo, pero no me veía con fuerzas.

—No soy Kellin. —Me giré para mirarle y mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez.

—¿Por qué has venido? —Pregunté.

—Bueno, después de que Vic llegue a las dos de la mañana llorando, casi rompa la puerta de su habitación y me obligue a ir al instituto porque no quiere hablar conmigo creo que tengo una buena razón para venir a verte. Tú tampoco has venido a clase. —Se sentó a mi lado en la cama y me tendió una barra de chocolate Milka.

Saving You {Vic Fuentes}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora