Estuve deslumbrada por su presencia siquiera por unos veinte minutos, en los que él me llevo hasta su apartamento que quedaba en aquel vecindario, al parecer el dolor que sentí en mi hombro fue hecho por un arma blanca, Terry era muy bueno con las heridas y me curo, no era una herida muy grave por lo que necesite solo dos puntadas y una camiseta nueva para tratar de aparentar que nada había pasado. El dolor de mi cadera fue disminuyendo cuando tome las pastillas más fuertes que me había recetado el doctor.
- Me alegro de verte Izz– no había querido decir nada desde que llegue porque era irreal, aun así al escuchar su voz sentí que esto verdaderamente estaba sucediendo.
Tenía el cuerpo dolorido y mis brazos estaban aún magullados, pero me lance hacia Terry, tenerlo ahora era un alivio, me parecía que parte de mi vida regresaba con él, sentía como mi corazón se aliviaba e incluso se volvía más ligero.
- Gracias - dije entre cada llanto.
Mi corazón latía con fuerza y desbocado por la emoción, hasta este día no me di cuenta que en aquel accidente perdí aquello que era lo más preciado para mí, mis amigos, mis instructores, perdí a aquellas personas que consideraba mi familia, todos estos meses estuve sola, pero al estar a su lado todo eso se esfumo y por un instante me sentí en casa.
Terry me conto que estudiaba en mi misma universidad, mi padre le había ayudado a conseguir la misma beca que yo poseía, una beca dada solo en casos especiales a las fuerzas militares, nosotros estábamos incluso en la misma facultad, al parecer a los militares retirados se les daba bien el arte y diseño.
Revise mi móvil, solo para encontrar mensajes de mi madre diciendo que esta noche ella y mi padre tenían que viajar al sur, era algo relacionado con la salud de mi hermana, pronto estarían de vuelta y me mantendrían al corriente de todo. Cuando le comunique esto a Terry me ofreció una habitación y prometió ayudarme con mi deber, una ayuda que acepte con muchísimo gusto puesto que ya estaba muy retrasada.
Al parecer Terry escogió muy bien su carrera, él eligió ser pintor, en los años en la academia siempre me asombró su habilidad, pero él no solo era bueno era excelente y muy rápido, me ahorro horas de trabajo y terminamos muy temprano. Estábamos viendo una película cuando mi estómago gruño causando que mis mejillas se encendieran al rojo vivo.
- ¿Quieres una Pizza? - Terry, sabía que yo nunca rechazaría una pizza y menos cuando me moría de hambre, hubo ocasiones cuando fuimos niños que incluso lo golpee para que me diera un poco de la suya.
Le dedique una sonrisa maliciosa y se puso a cocinar, estaba segura que de hoy en adelante pasaría mucho tiempo en aquel apartamento. Él era prácticamente como mi hermano, habíamos estado juntos desde el principio.
- Lamento mucho lo de James – musito desde la cocina, haciéndome rememorar.
Ahora recordaba que nadie tuvo tiempo de despedirse de él. Ni siquiera yo.
- Yo estaba durmiendo cuando murió, sabes.
Era cierto, a causa del trauma que sufrí estaba sedada y James murió en la cama contigua a la mía, ni siquiera pude ver su cuerpo, James sufrió un ataque frente a mí y no hice nada.
- Cuando desperté, su cama estaba vacía – sentía como un nudo se formaba en mi garganta – James murió por mi culpa, si no hubiera cabreado a Roots, él aun estaría aquí.
Las lágrimas me hacían atragantarme mis palabras, pero de cierta manera me sentía aliviada, nunca pude conversar con nadie sobre su muerte, siempre me guardé todo solo para mí.
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Proyecto: Valkyria
Genç KurguIzzel Sullivan ha pasado toda su vida dentro de la academia Militar siendo una de las mejores alumnas de su generación, gracias a esto llegó a ser parte de un grupo selecto de estudiantes conocidos como Brigadieres, quienes tienen el mando de la aca...
